Desde el mes de septiembre, fecha en la que se comenzó a registrar una ola diaria de crímenes por la disputa entre ‘Los Chapitos‘ contra ‘Los Mayos‘, en Sinaloa ,se registraron 144 asesinatos; después, en octubre, la cifra fue de 188 casos, y apenas en noviembre pasado se enlistaron 175 muertos que dejan un total sangriento de 507 muertos

Un balance de terror que crece hora tras hora, minuto a minuto, que también lastima en cientos de desapariciones,comunmente llamados levantones,simple y llanamente porque el «estado de derecho ya huyo y el imperio de la ley esta calculando politicamente los asuntos de seguridad en agravio de la población,dosisficando su fuerza legitiman agravio de quien ebe proteger, pues es su principal obligación constitucional,salvaguardar la integridad y bienes de ciudadanos, en ese orden, y la esta fallando garrafalmente.

La cifra de asesinatos,en comparación con el mismo periodo pero de 2023, se incrementó en un 296 por ciento, pues en esos tres meses se registraron 128 víctimas.

En julio pasado, Ismael ‘El Mayo’ Zambada, líder de un grupo del CDS, fue detenido en Estados Unidos luego de un presunto engaño por parte de Joaquín Guzmán López, ‘El Güero’, hijo de ‘ElChapo‘ Guzmán en el que se involucro al Gobernador Ruben Rocha Moya,quien ya tenia rivalidades con Melesio Cuen,Ex-rector de la Universidad de Sinaloa, quien resultaría ejecutado, que ya dejaron ver que detras de la traición al «Mayo’ estuvo primero la traición del Gobernador a Cuen,cuyos entresijos también apuntan a Americo Villarreal en Tamaulipas,que entonces era Delegado de Morena en Sinaloa en el proceso e renovación de la gubernatura de 2021.

Este balance de la guerra contra el crimen y el narco en Sinaloa revela una realidad alarmante y profundamente preocupante que merece una reflexión crítica contra el gobierno e instituciones y sin concesiones, pues claramente no han sido útiles ni siquiera para paliar los efectos de la guerre entra bandos de una misma banda del Cartel de Sinaloa,pues siguen haciendo lo que les es posible y Sinaloa demanda que hágan lo que sea necesario.

Ineficacia gubernamental y militar

La escalada de violencia en Sinaloa es un testimonio contundente del fracaso estrepitoso de las estrategias implementadas por el gobierno, las autoridades y los militares para combatir el crimen organizado.

El aumento del 296% en homicidios dolosos y feminicidios en comparación con el año anterior es una cifra que no solo estremece, sino que también evidencia la incompetencia flagrante de quienes están a cargo de la seguridad pública.

Colapso del estado de derecho

La situación en Sinaloa refleja un colapso total del estado de derecho, de la ausencia del imperio de la ley y de la complicidad del gobierno.

El hecho de que los grupos criminales operen con tal impunidad, al grado de atacar cámaras de seguridad, asesinar a policías en pleno servicio, demuestra que las instituciones han sido rebasadas por completo.

Es inadmisible que, a pesar del despliegue de más de 4,000 efectivos militares, incluyendo tropas de élite, la violencia continúe escalando de manera tan dramática.

Corrupción e infiltración

Este panorama desolador sugiere la existencia de una corrupción profunda y una infiltración generalizada del crimen organizado en las estructuras gubernamentales y de seguridad. La incapacidad de contener la violencia, a pesar de contar con recursos significativos, pues al ejercito el dinero le ha sobrado apunta a una posible complicidad o, en el mejor de los casos, a una negligencia criminal por parte de las autoridades.

Consecuencias para la población

Los ciudadanos de Sinaloa son los que sufren las consecuencias más graves de esta guerra fallida. El aumento en robos de vehículos y desapariciones forzadas, además de los homicidios, ha creado un clima de terror e inseguridad que afecta todos los aspectos de la vida cotidiana. La ineptitud de las autoridades para proteger a la población es un fracaso monumental en su deber más fundamental.

Conclusión

Este balance es un testimonio vergonzoso de la incompetencia, la corrupción y la falta de voluntad política para abordar de manera efectiva el problema del narcotráfico. Las autoridades han demostrado ser notoriamente inútiles, y su incapacidad para proteger a los ciudadanos y mantener el orden público es un escándalo que merece la condena más enérgica. Es imperativo un cambio radical en las estrategias de seguridad y una depuración profunda de las instituciones para revertir esta situación catastrófica que amenaza con sumir a Sinaloa en un abismo de violencia y anarquía.

Con informacion: REFORMA/

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