Tamaulipas vuelve a oler a gasolina, pero no precisamente por el tráfico normal de la frontera. En su programa A la 1, Salvador García Soto puso sobre la mesa una historia que el gobierno estatal seguramente preferiría guardar bajo siete sellos, un tanque vacío y una carpeta clasificada: la red de contratos públicos vinculados a empresas relacionadas con Sergio Carmona, el llamado “rey del huachicol”.

La bomba no es menor. De acuerdo con la investigación de N+ Focus, Héctor Joel Villegas González —actual secretario general de Gobierno de Tamaulipas y operador político de confianza del gobernador Américo Villarreal— habría otorgado más de 15 millones de pesos en contratos municipales a compañías ligadas al círculo empresarial de Carmona durante su paso por la alcaldía de Río Bravo, entre 2021 y 2022. Porque, al parecer, en Tamaulipas la gratitud política también se factura… y se pavimenta, aunque las calles sigan hechas pedazos.

Los contratos eran, en teoría, para pavimentación y renta de maquinaria. En la realidad, según el reportaje, las calles Cinco de Mayo y Caoba continúan mostrando el tipo de obra pública que sólo existe con plenitud en los expedientes: mucho presupuesto, mucha firma, mucho discurso y muy poco asfalto. El milagro administrativo versión Morena: calles rehabilitadas en el papel, pero abandonadas en el mundo real.

Y por si el guion no fuera suficientemente tropical, dos de las empresas beneficiadas —Aulex Proyectos y Edificaciones y Darle Construcciones— comparten domicilio fiscal en un inmueble de Reynosa visiblemente abandonado. La tercera, Propiedades Inmobiliarias Ojeda Cruz, tendría una dirección en una plaza comercial de Río Bravo donde, según el trabajo periodístico, nadie sabe quiénes son ni qué hacen. Empresas fantasma con domicilio de película de terror burocrática: existen para cobrar, pero desaparecen cuando toca explicar.

La trama conduce al apellido Carmona. Sergio Carmona fue asesinado en noviembre de 2021, en San Pedro Garza García, Nuevo León, cuando cargaba encima acusaciones de lavado de dinero, contrabando de combustibles y presunto financiamiento ilegal de campañas políticas. Su muerte cerró una boca, pero no borró las huellas de una red que, según distintos testimonios y reportes, habría usado el dinero del huachicol para aceitar campañas electorales y comprar protección institucional.

En el reportaje, la fórmula es sencilla y conocida: dinero para campañas, posiciones para operadores, contratos para empresas amigas y protección desde las oficinas públicas. Un modelo de negocio donde el combustible no sólo movía camiones: también movía candidaturas, nombramientos, cabildos y presupuestos municipales. La verdadera refinería estaba en la nómina pública.

García Soto insiste en que el caso de Tamaulipas no puede verse aislado del contexto nacional. Mientras la Fiscalía General de la República parece particularmente selectiva para revelar nombres y profundizar responsabilidades, el huachicol fiscal sigue dejando una estela que alcanza a funcionarios, políticos y personajes cercanos al poder. Cuando el dinero ilícito entra a una campaña, no llega solo: trae consigo compromisos, facturas pendientes y contratos que algún día alguien tendrá que explicar.

El gobernador Américo Villarreal ha rechazado los señalamientos que lo vinculan con investigaciones en Estados Unidos y ha negado que su visa haya sido cancelada. Sin embargo, el problema ya no es únicamente migratorio ni mediático: es político. Porque cuando el secretario de Gobierno aparece mencionado en una investigación por contratos relacionados con la estructura empresarial de un huachicolero, la pregunta deja de ser si hay una campaña en contra. La pregunta es por qué el gobierno de Tamaulipas parece tan cómodo viviendo entre el olor a gasolina, el concreto inexistente y las explicaciones que nunca llegan.

En Tamaulipas, según esta historia, el huachicol no se acabó: se institucionalizó. Ya no necesariamente viaja escondido en pipas; a veces circula con membrete oficial, contrato de obra pública y sello de “todo en orden”.

Con información: ALA1/SALVADOR GARCIA SOTO/

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