La captura y muerte de El Mencho volvió a convertir medio México en un episodio de Mad Max con sombrero charro. En cuestión de horas, veinte estados ardieron entre bloqueos carreteros, camiones en llamas y el sonido familiar del “ya quedó controlado” que no controla nada.

El Gabinete de Seguridad, con su típico tono de “todo bajo control”, informó que se registraron 252 bloqueos. Veintitrés seguían activos al cierre de ayer, lo que en lenguaje oficial significa: “seguimos apagando incendios con comunicados.”

Jalisco —la cuna, el cuartel y el infierno del CJNG— encabezó la lista con 65 bloqueos en carreteras federales, estatales, y hasta en avenidas donde la gente solo quería llegar al trabajo.

El resto del país improvisó su propio tour del caos: desde Aguascalientes hasta Quintana Roo, pasando por Michoacán y Tamaulipas, los “eventos focalizados” se multiplicaron como spoilers de serie.

Las autoridades celebraron su “coordinación” y prometieron que casi todo está bajo control. Casi. Pero si algo ha enseñado la historia reciente, es que en México los fuegos se apagan un día… y al siguiente vuelven a encenderse con otro nombre, otro narco y el mismo discurso de “liberación total.”

Con información: ELNORTE/

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