En Michoacán no manda el Estado: administra, a veces estorba, y con suerte negocia. El poder real —ese que decide quién vive, quién paga y quién se calla— lo ejerce el crimen organizado. Y en ese tablero, los colores partidistas importan menos que la capacidad de convivir con la ilegalidad sin hacer demasiado ruido.
El caso que retrata Grecia Quiroz,la viuda de Carlos Manoz y hoy alcaldesa de Uruapan en el reportaje de El País ,no es una anomalía: es síntoma. Un síntoma de un modelo «morenarco» que llegó prometiendo “abrazos y no balazos” como estrategia de pacificación y terminó normalizando territorios donde la autoridad formal es apenas decorativa. Michoacán es el laboratorio más crudo de esa contradicción: gobiernos que dicen combatir al narco mientras gobiernan —en los hechos— junto a él.
La ecuación es incómoda pero clara: cuando el Estado «morenarco», llamese Sinaloa,Tamaulipas o Michoacán renuncia al monopolio de la fuerza, alguien más lo toma. Y ese alguien no organiza elecciones, pero sí define candidaturas; no legisla, pero impone reglas; no cobra impuestos, pero sí cuotas. En ese contexto, la frontera entre gobierno y crimen no siempre se borra por complicidad directa, sino por omisión sistemática.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) March 12, 2026
«NO es DESCABELLADA»: «CONSTRUYEN TEORIA JURIDICA que EXHIBE como MORENA podria ser DESIGNADA ORGANIZACION TERRORISTA EXTRANJERA»…y nos situamos en el justo medio al analizarla. https://t.co/UBQtiq3VFE pic.twitter.com/o3HiLvBjBY
Morena llegó con la bandera de la transformación. Pero en zonas como Michoacán, la transformación parece haber sido semántica: cambió el discurso, no el control territorial. La narrativa oficial insiste en que hay gobernabilidad; la realidad —documentada una y otra vez— muestra municipios donde los grupos criminales operan como autoridad de facto.
Decir que todo político está coludido sería tan simplista como decir que ninguno lo está. Pero lo que ya no admite matices es esto: hay regiones donde gobernar implica, como mínimo, tolerar. Y esa tolerancia, en política, no es neutral: es una forma de poder compartido.
Mientras tanto, el ciudadano queda atrapado en medio de dos soberanías: la constitucional, que promete derechos, y la criminal, que impone condiciones. Y cuando ambas coexisten sin conflicto visible, la pregunta deja de ser quién gobierna… y pasa a ser quién permite que eso ocurra.
Que dijo Grecia:
Pregunta. ¿Cómo ha cambiado su vida desde el 1 de noviembre de 2025?
Respuesta. Me cambió completamente. No hay una sola cosa que siga igual. Como madre, quedé al frente de mi hogar y de mis hijos, y también de un municipio que no es fácil de gobernar. Ahora toda la responsabilidad recae en mí, empezando por la seguridad que la Federación pone para mis hijos y para mí. Hay días en que quisiera salir sola a caminar, tomarme una nieve sin que nadie me vigile. No estaba acostumbrada a esto, pero estoy comprometida. La lucha social que inicié con Carlos es un compromiso moral conmigo misma y voy a seguir.
P. ¿Cómo ha sobrellevado el duelo como esposa, madre y gobernante?
R. No ha habido tiempo de asimilarlo. Hay días en que siento que va a entrar a la casa, que lo voy a ver en cualquier momento. Es un proceso difícil. Trato de entender los propósitos de Dios. Al inicio me preguntaba: “¿Por qué nosotros?”. Ahora intento preguntarme “¿para qué?”. Entiendo que soy un instrumento para que las cosas cambien en mi municipio.
P. ¿Cómo enfrenta el miedo?
R. El miedo es natural. Pienso qué pasaría si me ocurre lo mismo que a él. Mis hijos quedarían a la deriva. Ese es mi mayor miedo. Pero no puedo quedarme callada. Debo denunciar. El miedo no puede paralizarte.
P. ¿Qué ha cambiado en Uruapan en estos seis meses?
R. Al principio el municipio se sentía desolado, sin esperanza. Perdió a quien velaba por sus intereses. Ha costado, pero he tratado de demostrar que la sensibilidad social de Carlos sigue presente. Recuperar la confianza ha sido difícil. Él hacía una política disruptiva y confrontativa; yo he optado por ser cautelosa. Eso no significa que me hayan comprado. Seguiré exigiendo justicia.
P. ¿Qué falta en la investigación?
R. Más detenciones y que se investigue la línea política. No veo que las autoridades le estén dando la atención necesaria. Carlos iba a ser gobernador de Michoacán. Hay motivos para pensar que quisieron quitarlo del camino. He señalado a Raúl Morón, Leonel Godoy y al expresidente Ignacio Benjamín Campos. No deben descartarse. Si no hay vínculos, que se demuestre. ¿Pero por qué no se les ha llamado?
P. ¿Cuál es el sustento de esas acusaciones?
R. Días antes del homicidio, personas e motocicleta nos amenazaron en nuestra casa. Nunca había ocurrido algo así. Sucedió después de que Carlos se pronunciara contra Leonel Godoy. Hay elementos suficientes.
P. Godoy sostiene que son declaraciones electorales.
R. Me importa más la justicia que cualquier elección. Ellos evaden el tema. Que se investigue, eso daría confianza.
P. ¿Ha detectado irregularidades en la investigación?
R. Las autoridades tienen el poder para llegar al fondo. ¿Por qué a seis meses no se ha vinculado a Jorge Armando con la delincuencia organizada, si hay elementos?
P. ¿Hubo algo irregular en el jefe de escoltas?
R. No. Carlos habría sido el primero en detectarlo.
P. ¿Quién ganó y quién perdió políticamente?
R. Perdimos muchos. Los ciudadanos.
P. ¿El Gobierno ganó?
R. Sí. Quitaron a alguien que sería una piedra en el zapato.
P. ¿Qué margen tiene una alcaldesa frente a los poderes fácticos?
R. Es un municipio complicado. Estamos rodeados de delincuentes y la gente lo sabe. Desde los cerros vigilan. Reconozco el apoyo federal: Ejército y Guardia Nacional han ayudado a reducir homicidios, pero la percepción de inseguridad sigue siendo alta.
P. ¿Quién gobierna en Michoacán?
R. Si vemos las acciones que suceden en el día a día con los ciudadanos, el crimen [organizado]. Cuando el carnicero, el de las tortillas, el taxista, el microbús, externan que siguen siendo extorsionados, levantados, amedrentados. Te percatas de que ellos sí están organizados y nosotros no. En el momento en que un presidente, un gobernador, un diputado tiene nexos con la delincuencia, ahí se acaba el apoyo a la ciudadanía. Ya no eres tú quien gobierna. Ellos gobiernan a través de ti. Carlos lo decía y yo reitero: no necesito que me apadrinen, que me paguen la campaña. No quiero pactar jamás con este tipo de personas. Que me dejen trabajar, que me dejen seguir ayudando a la gente. No nos vamos a meter con ellos, pero que no se metan con nosotros ni con la gente inocente.
P. ¿La han buscado?
R. No.
P. ¿Qué quiere decir con “no nos vamos a meter con ellos”?
R. No voy a ir a los cerros como Carlos lo hacía, a descubrir laboratorios o armamento. No voy a ponerme en esa situación.
P. ¿Los denunciaría?
R. Claro. Pero no voy a enfrentarlos directamente. Soy lo único que tienen mis hijos. Estoy tratando de ser prudente.
P. ¿Qué ha aprendido en estos seis meses?
R. Que la administración pública es una responsabilidad enorme. Carlos era más operativo; yo soy más administrativa, sin perder el contacto con la gente.
P. ¿Cómo continuar la política de seguridad sin riesgo?
R. Se puede combatir la delincuencia sin exponerse de esa manera, si se trabaja en conjunto. Reconozco las detenciones impulsadas por Omar García Harfuch. Espero que quienes participaron en el homicidio sean detenidos y digan si hubo vínculo político.
P. ¿Se ha reunido con la presidenta Claudia Sheinbaum?
R. Sí. Presenté un proyecto para un cuartel de la Policía Municipal y fue aprobado.
P. ¿Cómo define al Movimiento del Sombrero?
R. Surge de la candidatura independiente de Carlos. El sombrero era su símbolo. Queremos llevar el movimiento a otros Estados con filtros estrictos: perfiles ciudadanos, sin vínculos con la delincuencia.
P. ¿Hay posibilidad de alianzas con otros partidos?
R. El movimiento no se sumaría a ningún partido político. Si encabezamos esta candidatura, será bajo el movimiento independiente del sombrero.
P. ¿Se ve como gobernadora?
R. Sí. Michoacán necesita algo distinto. Nos llaman novatos, pero cuando la gente se organiza, las cosas cambian.
P. ¿Qué necesita Grecia Quiroz para tomar la decisión de participar en 2027?
R. Que Dios me preste vida. Si Dios me presta vida, daremos la batalla.
P.Si no es en la gubernatura de Michoacán, ¿en dónde le gustaría estar?
R. Participaríamos en el municipio si no se prestaran las condiciones para participar en el Estado.
P. ¿Hay oportunistas que buscan colgarse del movimiento?
R. Sabemos que hay personas que querrán inmiscuirse o llegar a través del movimiento, pero tenemos buenos filtros.
P. ¿El movimiento del sombrero puede sacar a Morena de Michoacán?
R. Sí. Con mucho trabajo.
P. Hace seis meses la escuché decir que no confiaba en nadie de su entorno. ¿Sigue sin confiar?
R. Es difícil confiar, pero no puedo ir por la vida desconfiando de todo mundo. No voy a llegar a ningún lado sola. Tengo que rodearme de un equipo de trabajo de personas que han demostrado lealtad y confianza. Tengo que confiar.
P. ¿Le gustaría ser presidenta de México?
R. Son ligas mayores. ¿Por qué no soñar con llegar a ese lugar y cambiar las cosas en México?
P. ¿Está lista para la guerra sucia?
R. Ya ha habido ataques fuertes. Tendré que enfrentarlos. Estoy preparada.
P. ¿Está lista para gobernar Michoacán y aparecer en la boleta electoral en 2027?
R. Sí, estoy lista.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ELIA CASTILLO
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