El secretario de Hacienda Edgar Amador ,salió a leer la bola de cristal y, sorpresa: ya no brilla tanto. Donde hace unas semanas juraban que la economía mexicana iba a crecer como atleta olímpico (3%), ahora dicen que mejor seamos realistas: 2.3%. O sea, ni fracaso, ni milagro… más bien un trote cansado.

Traducido a nivel banqueta: el gobierno ya se dio cuenta de que el optimismo no paga cuentas. Primero inflaron el pronóstico —más arriba que Banxico, la OCDE y medio mundo— y ahora lo aterrizan con más prudencia, no porque quieran, sino porque la realidad les jaló las orejas.

El mensaje verdadero detrás del numerito es simple: no viene una crisis, pero tampoco viene el boom que prometían.

Y mientras ajustan la expectativa, el discurso sigue en modo motivacional: que la inversión, que los trenes, que los polos de desarrollo, que ahora sí se va a reactivar el consumo. Es el clásico “ya merito” versión macroeconómica.

En cristiano:

  • La economía sí va a crecer… pero más despacito de lo que dijeron.
  • El motor que prometen (inversión pública y mixta) todavía está calentando.
  • Y el famoso 3%… ese lo patearon al largo plazo, donde viven las promesas cómodas.

Sobre la inflación, Hacienda dice que “está bajo control”. Traducción callejera: no se está desbordando, pero tampoco está como para echar cohetes; simplemente ya no quema tanto como antes. Y sí, parte de ese “control” se sostiene con subsidios a gasolina y energía, o sea, el gobierno metiendo lana para que no se dispare el enojo.

Luego viene el “Plan México”, que suena a tráiler de película: millones de empleos, más inversión, trenes por todos lados. El detalle es que eso no es lo que está pasando hoy, sino lo que prometen que pasará… si todo sale bien.

En resumen:
Hacienda pasó de pitonisa optimista a comentarista moderado. Bajaron la expectativa porque ya vieron el terreno: Estados Unidos flojeando, conflictos globales, consumo débil en algunas regiones… y una inversión que todavía no despega como quisieran.

El dato clave no es el 2.3%.
El dato clave es que tuvieron que corregirse.

Porque en economía, cuando el gobierno empieza a ajustar el discurso… normalmente es porque la realidad ya llegó sin avisar.

Con informacion: ELNORTE/

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