El ruido de la entrega de un general a Estados Unidos para ser juzgado ahí semanas después de que su nombre fuera incluido en una acusación formal en Nueva York, ha distraído de lo principal: qué hizo Rubén Rocha Moya en el 2021 y después, qué supo y sabía Andrés Manuel López Obrador sobre ello, y hasta dónde su caída puede complicarle la vida política a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Si el Gobierno es unipersonal, y si ese modelo es hoy menos republicano que nunca por la obsequiosa mayoría guinda que está por cocer a Sheinbaum en Thermomix una reforma constitucional para hacer aún más sumiso —dirán que menos caótico, pero no son objetivos excluyentes— al Poder Judicial, hay que decir que en la mayoría de los estados se repite o emula el mismo esquema.
Desde 2018 Rubén Rocha Moya se perfiló para convertir en realidad su sueño de ser el hombre grande de Sinaloa. Jefe, factótum, don Rubén, amo, gobernador. Lo logró, y a pesar de los pesares —de un secuestro de un capo de capos que lo mancha en una carta sobre su caída y de la guerra que se desató tras ese rapto, Rocha Moya parecía que llegaba a la orilla de su sexenio en la plenitud del poder.
Antes de que a Rocha Moya se le atravesara el gran jurado del Distrito Sur de Nueva York, que encontró suficiente la evidencia para pedir su extradición, pocos dudaban que el viejo —no lo es tanto; sí en autoridad—, había logrado algo fundamental en la política. Había aguantado vendavales, y sobrevivido en más de un sentido a sus adversarios. Le faltaba poner sucesor para coronarse. ¿Aún podrá?
Rubén Rocha hizo gala de pragmatismo, esa cualidad política que luego es vista como defecto, a lo largo de su carrera. Fue de izquierda de verdad y luego fue cacique en la rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa, fue perredista y seguidor de AMLO con la misma naturalidad que sirvió al prianismo que ganaba gubernaturas sinaloenses. Y fue melesiocuenista cuando hizo falta sumar a su rival.
La biografía de Rubén Rocha Moya merece leerse en esa clave. Un sobreviviente de una niñez precaria que se esforzó por tener estudios superiores que van más allá de la ansiada licenciatura, grado que las familias de antes veían como el triunfo de una generación. El maestro Rocha se volvió doctor. El militante de izquierda procreó una familia con riqueza. El PRI de antes podría condecorarlo como su cachorro.
Algunos de sus antiguos amigos, como Gustavo Hirales, recuerdan que en esa longeva carrera pública, en efecto, este hijo de Badiraguato resolvió su tema con el dinero. Le tocaba entonces completar la ambición de ser jefe de jefes en la tierra de jefes de jefes. Y si para eso tenía que aliarse con el diablo, pues todo indica que lo hizo. Por ejemplo, con Héctor Melesio Cuén, su rival luego cómplice, luego rival.
En una ocasión a Rocha Moya le reprocharon por qué se aliaba con Cuén, cacique de la UAS con sus propios claroscuros cuyo destino lo llevó a morir en la cita donde Ismael Mayo Zambada fue emboscado por la familia del Chapo Guzmán con el objetivo de entregarlo a Estados Unidos. A ese cónclave iba a asistir, dijo el capo que le dijeron, el gobernador Rocha para negociar con Cuén la universidad.
Con machismo, Rocha Moya replicaba que en 2021 Cuén era la señora del bar que todos querían conquistar y que los que le reclamaban la reconciliación era por envidia (lo dijo con otras palabras, pero se entiende). Salvo que a los pocos meses el estado pareció demasiado chico para ambos políticos y en las elecciones del 2024 Cuén buscó una diputación federal para crecer como opositor.
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«TE DEBO un PEDAZO AMERICO ?»: «EE.UU YA sabe que el de TAMAULIPAS APARECE en la MISMA PELI MORENO-NARCA-SANGRIENTA de SINALOA»…y hay que darle su «pedazo». https://t.co/SwCrIllaSJ pic.twitter.com/9tK9IAhqMs
El rapto del Mayo Zambada marcó el destino de Rocha Moya. Lo liberó de un adversario como Cuén —asesinado en la cita, sin prefigurar esto alguna responsabilidad del gobernador—, pero rompió el frágil equilibrio que hacía medio viable un modelo político en la cuna del que alguna vez fue visto, con negacionista ceguera cómplice, el cartel que se suponía no atacaba a “su gente”, el Cartel de Sinaloa.
#cdmx,#culiacan,#reynosafollow LAS “FOTOS son MALDITAS ? y…AMERICO en las FOTOS “: “GANADERO EJECUTADO APARECE en IMAGEN con OTRO LIDER GANADERO ASESINADO JUNTO a CUEN YA ULTIMADO”…si traen corte parejo,protejan al tercero y gobernadores narcos(…mas). https://t.co/SvSYOwpEY2 pic.twitter.com/tLtHiDXZF2
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Y aún así, Rocha Moya sobrevivió a varios epitafios políticos. El rapto fue en julio de 2024, en plena transición entre López Obrador y Sheinbaum. Mandatario saliente y presidenta entrante fueron a Sinaloa a arroparlo. Morena cerró filas con el político señalado en una carta de puño y letra del Mayo. Y cuando un par de meses después la guerra entre mayos y chapitos se desató, Rocha apostó su resto: ni ofreció irse, ni escuchó a sus gobernados. Al contrario, siguió deshaciéndose de rivales políticos, siguió su sueño: yo, o la nada.
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"MADRINA de la MAFIOCRACIA: ACADEMICO EXPLICA con MANZANAS que TORPEZA de SHEINBAUM de BLOQUEAR EXTRADICION de NARCOROCHA es DELITO"…y escudo de soberanía "made in Morena" no aplica.https://t.co/LfQMRerBt7 pic.twitter.com/VBM5CVyFjl
Habrá quien diga que Rocha era el patiño de Enrique Inzunza, el senador que escondido tras salir su nombre en la misma acusación neoyorquina hoy juega a la filosofía para principiantes. Es cierto que ambos operaban en tándem al quitar y poner alcaldes o funcionarios. Pero la cabeza, el que demostró que podía hacer eso que decía Torrijos de no afligirse para no aflojarse, era don Rubén. Y tanto que puso una gobernadora interina que hasta culpa al Ejército.
Por eso, hoy la única pregunta cuya respuesta vale la pena es qué hará la presidenta con Rocha: ese que caminó con AMLO en los noventa, que se desvió prianistamente un poco en los dosmiles para volver al redil, así se haya equivocado e inicialmente apoyara —¿coyotes de la misma loma?— a Adán Augusto López en la corcholatiza, qué hará con el primer gobernador guinda forzado a dimitir.
Puedo compartirte que Mérida, el ex secretario de seguridad del prófugo @rochamoya_ , ha presentado en Estados Unidos todas las evidencias y pruebas que @Claudiashein RECIBIÓ más de 20 millones de dólares de los “chapitos” para su campaña presidencial. Entregó videos, testigos…
— Simón Levy (@SimonLevyMx) May 18, 2026
No pocas veces en política un sueño deviene pesadilla. No, no es fin de la carrera de Rocha Moya lo que importa. Si no, la historia que la presidenta decida contar a partir de un caso que puede comprometer su credibilidad y la de Morena. O salva al gobernador y su clan, o al movimiento.
Con informacion: SALVADOR CAMARENA/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS
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