En el negocio global del narcotráfico ya no basta con cruzar droga: hay que saber cruzar dinero. Y en ese rubro, los cárteles mexicanos encontraron socios que no hacen ruido… pero sí hacen magia contable. Según un informe del Centro para el Estudio de la Democracia (CSD), con sede en Bulgaria, las mafias chinas se han convertido en los lavadores de confianza del narco mexicano, especialmente en la multimillonaria economía del fentanilo que abastece a Estados Unidos.

El documento, titulado “Shadow Alliances: Authoritarian Powers and the Hybrid Warfare Nexus in Latin America”, no se anda con rodeos: las organizaciones criminales chinas no sólo suministran fentanilo y precursores químicos, sino que además operan sofisticadas redes de blanqueo que convierten ganancias ilícitas en dinero aparentemente limpio. Todo bajo el paraguas del comercio legal a gran escala, que funciona como una lavadora industrial donde los dólares sucios se diluyen entre transacciones legítimas.

La escala del asunto no es menor. Datos de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos estiman que entre enero de 2020 y diciembre de 2024 se habrían lavado alrededor de 312 mil millones de dólares. No es un desliz financiero: es un sistema.

El mecanismo es elegante en su cinismo. Operadores del cártel en Estados Unidos entregan dólares a intermediarios chinos; estos, a su vez, entregan pesos en México a los socios del narco. Después, esos dólares son revendidos a clientes chinos interesados en evadir controles de capital en su país, quienes transfieren renminbi a cuentas controladas por la red en China. Resultado: todos ganan —el narco limpia dinero, los clientes chinos sacan capital y las redes criminales consolidan un circuito financiero transnacional perfectamente aceitado.

En esta coreografía delictiva participan pesos pesados: el Cártel de Sinaloa, el CJNG y el Cártel del Golfo, según el informe. Y no se trata de abstracciones: el caso de Li Xizhi ilustra cómo estas redes operan en la práctica, facilitando la conversión y redistribución de efectivo ilícito mediante estructuras financieras que cruzan jurisdicciones sin despeinarse.

Mientras tanto, en México, el sistema financiero formal tampoco sale ileso del lodazal. CIBanco, ya señalado por Estados Unidos por presunto lavado de dinero del narcotráfico, enfrenta ahora medidas judiciales más severas: un juez de la Ciudad de México ordenó el embargo de 500 millones de pesos, además del arraigo y la suspensión de facultades de su grupo controlador. Entre los señalados figuran Jorge Rodrigo Mario Rangel de Alba Brunell, su familia, el abogado Salvador Arroyo Rodríguez y Roberto Pérez Estrada.

Así, entre maletas de dólares, transferencias en renminbi y bancos intervenidos, el mapa del crimen organizado revela algo más incómodo que sorprendente: el narco ya no sólo trafica sustancias, trafica sistemas financieros completos. Y en ese juego, la frontera entre economía legal e ilegal no se cruza… se administra.

Con informacion: ELNORTE/

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