Marco Antonio Almanza, el que se suponía debía perseguir criminales en Sinaloa,de acuerdo con diversas fuentes, terminó cruzando la frontera no para detener narcos, sino para sentarse frente a un juez gringo a explicar por qué cobraba “nómina” de Los Chapitos.
Aunque otras informaciones lo niegan,La Silla Rota publica que el gobernador con licencia, Ruben Rocha Moya, le habría dicho el pasado martes 26 que : “cada quien deberá atenerse a sus propios recursos”.

Quién es Almanza
Marco Antonio Almanza Avilés fue jefe de la Policía de Investigación de la Fiscalía de Sinaloa, es decir, el tipo que, en el papel, tenía que investigar homicidios, narco y corrupción, mientras en la práctica, según las acusaciones, jugaba en la plantilla del Cártel de Sinaloa versión “Los Chapitos”.
No es un policía cualquiera: forma parte del grupo de funcionarios y exfuncionarios sinaloenses perseguidos en Nueva York por dar protección institucional al ala de los hijos del Chapo, con todo y nombre clave de serie: “R1”.
La entrega “voluntaria” al imperio
Almanza no cayó en un operativo espectacular; cruzó la frontera para entregarse “voluntariamente” a las autoridades de Estados Unidos, específicamente a la DEA y a fiscales del Distrito Sur de Nueva York.
La jugada tiene toda la pinta de manual: mejor negociar con los gringos, que quedarse esperando a ver si en México algún día se animan a dejar de simular y lo agarran de verdad
De cazador a acusado
Mientras dirigía la PDI de Sinaloa, de 2017 a 2022, la acusación estadounidense dice que Almanza cobraba sobornos mensuales de alrededor de 300 mil pesos (unos 16 mil dólares) de Los Chapitos, un “salario” paralelo por usar la institución para cuidar su negocio.
A cambio, la PDI no solo miraba hacia otro lado: se habría usado la fuerza pública para pegarle a rivales y garantizar el flujo de drogas, incluido el fentanilo, hacia Estados Unidos, según la narrativa del Departamento de Justicia.
Los cargos: no es cualquier expediente
En Nueva York lo esperan por conspiración para la importación de narcóticos: fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina hacia territorio estadounidense, todo bajo el paraguas del Cártel de Sinaloa versión Chapitos.
En términos simples: lo acusan de ser parte de la cadena que hace posible que las pastillas y la “mercancía” crucen la frontera, no como policía que combate el tráfico, sino como pieza logística que lo facilita desde el Estado.
Efecto dominó en Sinaloa
Almanza no cae solo en el radar gringo: es al menos el tercer exfuncionario sinaloense reciente que termina en manos de Estados Unidos, tras los casos de Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega, exsecretarios de Seguridad y de Finanzas del estado.
Todos están ligados en carpetas del Distrito Sur de Nueva York que describen una red de protección institucional al Cártel de Sinaloa, donde el gobierno local funcionaba más como holding de servicios para Los Chapitos que como autoridad.
El elefante en la sala: Rocha y compañía
La acusación no se queda en mandos medios: en la misma narrativa del Departamento de Justicia aparecen hasta diez funcionarios y exfuncionarios, y se menciona al gobernador Rubén Rocha Moya como parte del contexto de las indagatorias, aunque no todos tienen el mismo estatus jurídico.
Mientras en México se le citaba apenas como “testigo” ante la FGR, en Culiacán, Almanza ya estaba a medio camino de convertirse en el nuevo activo cooperante de los gringos, con potencial para arrastrar nombres y carreras políticas completas.
México simula, EU procesa
El contraste es brutal: en México, Almanza llegó a comparecer ante la FGR como testigo dentro de la investigación por las acusaciones de Estados Unidos contra él y otros funcionarios; en EU, el mismo personaje está ya bajo la mira por conspiración de narcotráfico de alto impacto.
La narrativa oficial mexicana habla de “colaboración” y “aclaraciones”; la estadounidense lo perfila como parte de una estructura de corrupción que hizo posible la expansión del negocio de fentanilo, que Washington vende a su propia opinión pública como amenaza existencial.
El mensaje para el resto de la clase política
Que un jefe de Policía de Investigación cruce por su propio pie para entregarse manda un mensaje a todo el aparato político y de seguridad: cuando el pacto local se rompe, la única salida “digna” que queda es negociar en inglés.
La Corte del Distrito Sur de Nueva York se está convirtiendo en el auténtico tribunal de cuentas del narco-Estado mexicano, mientras en México las instituciones siguen haciendo como que investigan a quienes hace años dejaron de servir al Estado y se pasaron formalmente a la nómina criminal.
Con informacion: INFOBAE/ LA SILLA ROTA/





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