Aunque Tamaulipas es un Estado altamente integrado a Texas, el Gobernador morenista Américo Villarreal lleva 19 meses sin realizar una visita a Estados Unidos, periodo en el que habian circulado versiones sobre que Washington le revocó su visa, hasta que ayer fue confirmado que carece de ella.

Y es que en esta entidad de ciudadanos con mala suerte con sus gobernantes, la realidad política parece más un expediente abierto que una administración pública. Entre “revisiones de rutina” a Alberto «Beto» Granados, alcalde de Morena en Matamoros, que duran ocho horas y gobernadores que misteriosamente no pisan Estados Unidos, el rompecabezas ya no necesita muchas piezas: lo que sobra son indicios.

El caso de “Beto” y sus largas conversaciones con autoridades —esas que oficialmente no dicen nada pero extraoficialmente lo dicen todo— vuelve a poner sobre la mesa al alcalde morenista señalado como “Escorpión”, mas por al evidencia que por la simple sospecha.

Porque cuando una revisión dura lo que una jornada laboral completa y de un dia pa’otro, ya no es revisión: es radiografía. Y según diversas versiones, lo que salió de ahí no es precisamente limpio.

Los indicios, dicen, ya serían suficientes para encuadrar responsabilidades penales tanto en México como en Estados Unidos. Pero aquí entra el clásico ingrediente nacional: la protección, pero mas que la institucional, la otra, la que no se escribe pero se siente. Esa que convierte expedientes en papel mojado y sospechosos de la «familia morena’ en intocables.

No es cosa menor, si un gobernador como Américo Villarreal lleva 19 meses sin cruzar a Estados Unidos en un estado cuya vida económica depende de Texas es una casualidad curiosa ,pero mas una causalidad si incluimos los señalamiento de Los Angeles Times y la confirmación de Zeta Tijuana.

El gobernador dice que no, que todo está en orden. Pero hay un pequeño detalle: no muestra la visa ni hay registro reciente de viajes. La última visita documentada fue en noviembre de 2024, cuando fue a ver cohetes de SpaceX… porque al parecer eso sí no genera sospechas.

Fuentes cercanas, además, dicen no tener idea de viajes recientes ni de si Villarreal estaría entrando bajo algún esquema especial como el “Significant Public Benefit”, ese comodín legal que permite el acceso a EE.UU. cuando alguien “coopera”. Traducción al castellano llano: cuando sabes cosas que interesan y tu cruzas a ponerles el dedo para salvarte tu.

Y no es un caso aislado. En Tamaulipas parece haber una epidemia selectiva de visas desaparecidas. El diputado Mario López ya perdió la suya al igual que el sobrino del gobernador que trafica las cuotas del «huachicol» desde el gobierno.

El alcalde de Matamoros, Alberto Granados, también habría sido castigado por Washington, aunque —como dicta el manual— lo negó sin enseñar pruebas.

Así que el cuadro completo es este: alcaldes bajo sospecha, gobernadores arrepentidos de «poner dedos» que ya no cruzan la frontera, visas que se evaporan y expedientes que, pese a todo, no avanzan.

En cualquier otro país, esto sería un escándalo de Estado. En Tamaulipas, apenas es otro capítulo más.

Con informacion: ELNORTE/

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