Porque nada grita más “justicia para todos” que un servicio de valet parking exclusivo para los altos mandos, el Poder Judicial que llegó por la via del acordeón decidió que caminar unos metros desde el estacionamiento es, aparentemente, una carga inconstitucional.
Mientras el discurso oficial insiste en la austeridad republicana, en los pasillos de mármol parece que la prioridad es otra: que ministros, magistrados y compañía no tengan que lidiar con el mundano acto de estacionar su propio coche. ¿El argumento implícito? Que su tiempo es demasiado valioso… aunque las sentencias tarden años.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) May 25, 2026
«CATERVA de TALEGONES: SUPREMA CORTE de JUSTICIA de los ACORDEONES RESUELVE 10% MENOS CASOS que la ANTERIOR»…bajo transparencia estilo cortina de baño.https://t.co/Jdc8Gww78c pic.twitter.com/7fTEvM0YiC
En la licitación OAJ/SEA/ DGRM/ITP/011/2026, el Órgano de Administración Judicial (OAJ) argumentó que la contratación de este servicio proporcionará el acceso a personal capacitado y equipos adecuados asegurando que los trabajos se realicen con eficiencia y utilizando los productos correctos.
El detalle no es menor. En un país donde la justicia suele llegar tarde, mal o nunca, la preocupación logística de las élites judiciales revela una desconexión bastante grotesca con la realidad. Para el ciudadano común, el acceso a la justicia implica filas interminables, trámites opacos y resoluciones que se evaporan en la burocracia. Para la cúpula, en cambio, el problema urgente es quién les recibe las llaves del auto.
El famoso “acordeón” —ese mecanismo ilegal que los empoderó, ahora ya en el cargo parece extenderse también a los privilegios cotidianos. Porque no basta con el poder: hay que administrarlo con comodidad.
Y así, mientras afuera se acumulan expedientes, víctimas y pendientes, adentro se afinan los detalles del servicio de valet. No vaya a ser que la justicia llegue… pero con los zapatos incómodos.
Al final, el mensaje es claro: hay dos velocidades en el sistema judicial. Una para quienes esperan justicia, y otra —mucho más ágil— para quienes exigen que les estacionen el coche.
Con informacion: ELUNIVERSAL/
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