Mañana, en El Naranjo, San Luis Potosí, no habrá festejo del Día del Padre: habrá after de dependencia pública. El alcalde Rafael Olvera Torres, mejor conocido como “Peluchín”, decidió que la mejor forma de honrar la paternidad es con “chicas buena onda”, cheve en hielera y recursos públicos en modo antro de carretera.
Invitación versión “Peluchín”
Se invita cordialmente a todos los papás del municipio a olvidarse de sus responsabilidades parentales por una noche, pero eso sí, favor de no llevar a los hijos, porque el espectáculo es “para adultos”, de esos que se organizan desde la oficina pero se presumen como si fueran cosa muy privada.
El acceso con hieleras está autorizado, porque si algo distingue a la política de la huasteca potosina es que el alcohol corre más fácil que el agua potable, y a final de cuentas, ¿qué mejor política pública que patrocinar la cruda moral de pasado mañana?.
Día del Padre versión huasteca
Según el Edil, reelegido por la vía independiente pero transmilitar en el Partido Verde, el verdadero reconocimiento al papá de familia no son guarderías, trabajo digno ni seguridad, sino pista, luces y show para que el contribuyente se distraiga tantito de la realidad.
Eso sí, la única política de protección a la infancia que se asoma es el aviso de “no venir con menores de edad”, porque mientras haya baile y botana, la ética administrativa puede quedarse estacionada afuera del salón.
Recursos públicos, diversión privada
Habitantes de la huasteca potosina ya cuestionan que el dinero de todos se use para promover consumo de alcohol y entretenimiento para adultos, pero en la narrativa oficial seguro lo venderán como “estimulación económica del sector servicios”.
Al final, el mensaje es claro: los impuestos se convierten en espectáculo y el Día del Padre en un casting improvisado donde el municipio pone el escenario, el pueblo pone la dignidad y Peluchín presume que en su gobierno “sí se apoya al jefe de familia”.
Con información: ELNORTE/
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