Sinaloa vive en una especie de déjà vu sangriento: llegan refuerzos, desfilan uniformes, se multiplican los comunicados… y los muertos siguen cayendo con puntualidad burocrática. Junio cerró con 53 asesinatos diarios, exactamente el mismo nivel que mayo. Ni un punto menos, ni un atisbo de mejora. Como si la violencia hubiera decidido respetar su propia línea base, ajena a cualquier despliegue oficial.
El libreto ya es conocido. Ante el repunte, el Estado responde con más botas en la calle, más convoyes, más presencia visible. La apuesta es clara: saturar el territorio de fuerza.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) June 27, 2026
«JUEGAN con la MUERTE: GENERAL ANUNCIA MILITARES VAN a REFORZAR REFORZAMIENTO PREVIAMENTE REFORZADO con OTRO REFORZAMIENTO REFORZADO en SINALOA»… métricas históricas advierten: más soldados, más muerte. https://t.co/1yFx3YAZTg pic.twitter.com/ViGHFFBFbb
El problema es que la realidad no está cooperando. Porque mientras los efectivos aumentan, la violencia no cede; se adapta, se redistribuye o simplemente continúa como si nada.
Y no solo son los homicidios. El robo de vehículos también repunta, recordando que la inseguridad no es un fenómeno aislado ni espectacular, sino cotidiano y persistente. No se trata solo de balaceras que acaparan titulares, sino de una erosión constante de la vida diaria.
Aquí es donde la narrativa oficial empieza a hacer agua. Si más soldados no significan menos violencia, entonces la pregunta incómoda no es cuántos efectivos hacen falta, sino qué estrategia está fallando. Porque insistir en la misma fórmula esperando resultados distintos empieza a parecer más terquedad que política pública.
#cdmx #culiacan #guadalajara #tijuana
— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) June 12, 2026
LA «MATEMATICA LETAL: ECUACION e INFOGRAFIA DIBUJAN FALTA de EFICACIA y EFICIENCIA de la ESTRATEGIA SIN TACTICA de HARFUCH-MILITARES en SINALOA»…sin contar las narcopolicias que no cuentan. https://t.co/SwzJgFgWAI
Sinaloa, mientras tanto, sigue contando muertos con una precisión casi estadística. Y el mensaje implícito es inquietante: la presencia del Estado crece, pero su capacidad de control no necesariamente con ella.
Con información: NOROESTE/




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