La IA, la Inteligencia Artificial, ya hizo su “precampaña” para 2028 en Tamaulipas: le acomodaron hombres y mujeres en su tablero y, aunque no son todos los que están, sí están todos los que son. Pero al que realmente habría que preguntarle no es a Gemini ni a Chat GPT… sino al Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Los hombres: la IA arma su ternita

La periodista Jessy Aupart,aunque selectivo, hizo un interesante trabajo para ver como retratan las plataformas de IA a la sucesión tamaulipeca ,como un casting primero entre tres varones de Morena: Rodolfo González Valderrama,sin mancha visible en el saco, el putrido perfil de Héctor Villegas González y del no menos manchado de «chapopote» José Ramón Gómez Leal. Un ejercicio que exhibe una muestra pero no todo el repertorio de suspirantes al nada lejano 2028.

En el discurso pulcro de la máquina pensante, Morena no es un partido lleno de corrientes, pleitos y expedientes; es un Excel donde se comparan “estructura electoral”, “cercanía con el gobernador” y “trayectoria sin escándalos de alto impacto”.

Chat GPT se puso serio con José Ramón Gómez Leal: reconoce que trae estructura en la frontera, pero también arrastra señalamientos periodísticos sobre presunto contrabando de combustible, aclarando muy formal que “no hay acusación penal ni sentencia”,si ,en Mexico,pero no asi en EE.UU a donde no cruza ni de chiste.

La IA hace lo que hacen muchos comités partidistas: se hace la que no ve el elefante en la sala, mientras subraya que todo es “riesgo político”, no problema legal… como si no supieran que el expediente real esta guardado y AVAnzando los servidores del Departamento de Justicia de EE.UU (DOJ), no en la sede de Morena.

A Héctor Villegas lo describen como el operador cercano al gobernador Américo Villarreal, eficaz si el gobierno sale bien, prescindible si el sexenio se hunde y lo segundo es es futuro en puerta.

La IA lo coloca como ficha funcional del sistema, por no decir complice: si el barco aguanta, va; si se hunde, se va con él, una lectura que suena más honesta que muchos discursos de disciplina partidista.

El monrealista que se quedo con las ganas porque lo avasalló el huachicol, Rodolfo González Valderrama, es el consentido de los algoritmos porque no ha sido gobierno y este es el que desgasta: experiencia, formación académica, sin escándalos “de alto impacto”, baja vulnerabilidad.

La máquina, que no milita ni vota, termina coronando al perfil más “vendible”, sin mancha visible en Google, como si la política fuera solo una búsqueda limpia y no un historial incómodo que podría descansar en archivos de agencias norteamericanas.

Al final, las tres IA coinciden: el candidato ideal no será solo encuesta y militancia, sino reputación, estructura y el menor desgaste público posible.

Suena sofisticado, pero es el mismo libreto de siempre: disfrazar el cálculo político con lenguaje técnico, mientras se ignora que el verdadero filtro podría estar en Washington y no en el Consejo Nacional de Morena.

Las mujeres: la IA abre su pasarela

En la segunda entrega, las IA hacen su desfile femenino descartando prospectos que lastimosamente no le fueron presentados y ella hace lo que le piden: Carmen lilia Canturosas Villarreal, Tania Gisela Contreras López y Olga Patricia Sosa Ruiz,mas de 900 años de cárcel si consideramos 300 por cada una.

La retórica es casi pedagógica: primero territorio, luego institucionalidad y al final proyección legislativa, como si las mujeres fueran fichas ordenadas en un manual de estrategia y no políticas que cargan con historias, alianzas y desgaste real.

Gemini pone arriba a Carmen lilia Canturosas por su operación en Nuevo Laredo, luego a Tania Contreras por su perfil jurídico y deja en tercer lugar a Olga Sosa por su desgaste mediático, aunque de las tres no se complete una, para desgracia de Tamaulipas.

Traducción menos amable: si trabajas fuerte en el territorio, eres útil; si apareces demasiado en los medios, te conviertes en riesgo, a menos que esa exposición convenga a las encuestas de algún despacho.

GROK coincide en que Carmen lilia encabeza, pero mueve el resto: sube a Olga Sosa al segundo sitio y manda a Tania Contreras al tercero, priorizando el equilibrio entre territorio y proyección legislativa.

La IA juega a ser árbitro “neutral”, ordenando a las mujeres como si fueran variables de una fórmula, mientras la política real se sigue decidiendo entre operadores, grupos y acuerdos que no caben en un prompt.

Chat GPT revuelve el tablero: ahora la mejor posicionada es Olga Sosa, seguida de Carmen Lilia y con Tania en tercer lugar.

Aquí el criterio es la visibilidad estatal y nacional: Olga destaca en la estructura legislativa federal, con mayor exposición fuera del estado; Carmen Lilia domina el territorio pero se queda más regional; Tania, sólida en lo jurídico, se rezaga por su limitada base electoral.

El fondo, el ejercicio admite esto no es tecnológico, es político: en Morena hoy se discute qué pesa más, el territorio, la proyección nacional o la institucionalidad.

La IA solo hace el favor de ponerlo en palabras “bonitas”, mientras el verdadero dilema está en saber si esa discusión pasa por la militancia… o por la lectura que hagan otras oficinas en otro país sobre los nombres que suenan en Tamaulipas y que seguramente incidirá para ya no repetir la historia de otro Americo Villarreal,quien debe ser su vecino.

IA, Morena… y el DOJ mirando desde arriba

Los documentos insisten: la IA no vota, no milita y no decide dentro de los partidos, solo procesa información pública y encuentra coincidencias para entender el panorama.

Eso suena muy correcto hasta que uno se pregunta: ¿y la información que no es pública, la que está en investigaciones internacionales, se la preguntamos también a la IA… o más bien al Departamento de Justicia de Estados Unidos ?

Las plataformas concluyen que la decisión de la candidatura no será solo de Tamaulipas, sino también de la dirigencia nacional de Morena y de la presidencia de la República.

Ahí falta un actor en la lista: el escrutinio externo, el que no aparece en la narrativa oficial pero puede convertir un “perfil idóneo” en un problema diplomático en cuestión de semanas.

Mientras los algoritmos ordenan perfiles por reputación, estructura y desgaste, hay otro tipo de reputación que no se mide con encuestas: la que se mide en carpetas, oficios, cooperación judicial,retiro de visas y listas negras informales.

La IA, muy educada, aclara que no hay sentencias contra ciertas figuras, pero en investigación política sabemos que la ausencia de condena no equivale a ausencia de interés de agencias extranjeras y que la falta de pruebas no prueba que no haya pruebas.

Por eso, el ejercicio periodistico que se vende como un ejercicio de análisis “objetivo” sirve también para exhibir otra cosa: el contraste entre lo que la IA puede decir y lo que el sistema político mexicano prefiere callar.

Y en esa grieta se asoma la pregunta incómoda: ¿quién avala de verdad a los candidatos de Morena en Tamaulipas rumbo a 2028, la militancia… o el que administra los expedientes al norte del Río Bravo ?

El crédito periodístico

Los videos originales fueron realizados por Messi Aupart, periodista que se metió a preguntarle directamente a distintas IA por la sucesión tamaulipeca.

Es decir, no es un estudio de consultora carísimo, sino un ejercicio de curiosidad periodística convertido en espejo incómodo: la máquina dice lo que los partidos rara vez se atreven a escribir con esa claridad.

A final de cuentas, aquí la IA sirve de pretexto para hablar de lo que sí importa: cómo se cocina la sucesión, quién realmente filtra los nombres y por qué, si vamos a buscar “el mejor candidato”, habría que revisar antes qué opinan no solo los algoritmos… sino las autoridades judiciales de otros países.

Con información; Yessi Aupart/

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