En Santa Martha Acatitla la justicia no se cumple: se cobra. Y se cobra en abonos chiquitos pero constantes, como si la condena viniera con plan de pagos incluido. Pasar lista —ese ritual básico de control penitenciario— cuesta cinco pesos en la mañana, cinco en la tarde y cinco en la noche. No es error administrativo: es tarifa oficial del desgobierno. No pagar no implica sanción reglamentaria, sino algo más primitivo: tablazos administrados por otros internos, enviados —cómo no— por custodios.
Aquí la autoridad no se perdió: se subcontrató. Los custodios, con el guiño de los directivos, operan una mafia con catálogo completo: celulares, alcohol, droga, perfumes y hasta mobiliario en renta. El Estado no desapareció, se volvió socio. Y como todo buen socio, cobra comisión por todo lo que entra, respira o sobrevive.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) August 3, 2026
“C.J.N.G en PUENTE GRANDE y…OSIEL en el ALTIPLANO ?: REOS CONVIERTEN PENALES en CATALOGO de SERVICIOS de PAGA con CHAROLA de REO”…le subarriendan reclusorios a la autoridad de la plaza, como en Tamaulipas. https://t.co/f7aiumCZFH pic.twitter.com/SQGmYgGCkC
Las familias tampoco se salvan del peaje. Llevar comida implica pagar cuota o enfrentar represalias contra el interno. La “visita” se convierte en una microextorsión con recibos invisibles: de 20 en 20 pesos “humildemente”, hasta completar el presupuesto del abuso. Porque aquí la dignidad también se paga en efectivo.
¿Quieres emprender? Perfecto: instala una tiendita por más de 30 mil pesos. ¿Prefieres algo más rentable? Pasa alcohol por 2,500 o 3,000 pesos la botella. ¿Negocio grande? Siete kilos de droga por 30 o 40 mil. El libre mercado florece donde el Estado se volvió intermediario del delito.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) December 27, 2024
SE “COMETEN DELITOS y GOBIERNO NO MANDA ?”: “DIAGNOSTICO PENITENCIARIO 2024 REPRUEBA a AMERICO PENAL de REYNOSA y DEJA VER el CONTROL del CDG tambien en MATAMOROS y VICTORIA”..ni los encerrados controlan. https://t.co/gNbxvznpBF pic.twitter.com/H07wWJsgIv
Y aun así, dicen que Santa Martha es de las “tranquilas”. En el Reclusorio Oriente, hace años, la cuota de bienvenida era de 5 mil pesos por interno, con bandas criminales y custodios administrando el orden… o el desorden rentable. Cambian los nombres, no el modelo.
El problema no es solo la corrupción: es la renuncia. Cuando la autoridad abdica dentro de una prisión, no solo pierde el control, pierde el sentido. La reinserción social se vuelve un chiste cruel y la cárcel deja de ser castigo para convertirse en incubadora de crimen.
Como advierte el especialista Jesús Gallegos, mientras persista esta ingobernabilidad, las cárceles seguirán siendo lo que hoy son: sucursales del delito, donde el Estado no manda… pero sí cobra.
Con información: REFORMA/




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