En Matamoros, Tamaulipas —cuna del Cártel del Golfo y matriz de la facción de Escorpiones que opera con vínculos políticos con Alberto Granados, alcalde de Morena—, ocurrió otro de esos “accidentes” que, por conveniente costumbre, terminan convertidos en expediente, nota breve y, después, polvo administrativo: un hombre de 80 años murió tras un choque en la colonia San Francisco, mientras el presunto responsable ligado al Cartel del Golfo, simplemente se dio a la fuga, no sin antes ser exhibido en video oportuno.

Se fue. Como si no hubiera dejado una vida truncada, una familia destrozada y una ciudad acostumbrada a que los poderosos,criminal y políticamente organizados,desaparezcan tan rápido como las personas.

Pero alrededor del caso flotan señalamientos públicos que exigen una investigación seria, independiente y verificable. La impunidad no necesita coartadas cuando parece tener vía libre en esta ciudad gobernada enteramente por el crimen organizado.

De acuerdo con lo ya publicado,el señalado sería René Paredes, operador relevante del Cártel del Golfo,ligado a la estructura que opera Alfredo Cardenas Martinez,alias El Contador y sobrino de Osiel Cardenas.

Porque si el responsable está identificado, la pregunta no es por qué huyó —huir es el reflejo natural de quien sabe que puede hacerlo—, sino por qué nadie lo ha sentado frente a la justicia. ¿Quién permitió que un presunto implicado en una muerte vial desapareciera? ¿Quién decidió que el rigor de la ley aplica para el ciudadano común, pero se vuelve opcional cuando el nombre del involucrado viene acompañado de sombras, contactos y conexiones criminales ?

Y si además circulan acusaciones sobre los vínculos entre funcionarios municipales —incluidos responsables de Tránsito y Comunicación Social— y el Cártel del Golfo, no bastan los silencios oficiales, las negativas de libreto ni el maquillaje institucional.

Un adulto mayor murió. El presunto responsable escapó. Y el aparato municipal, hasta ahora, parece más ocupado en administrar el escándalo que en despejarlo. Ése es el verdadero choque: el de una ciudad contra una impunidad que ya ni siquiera se molesta en esconderse.

Con información: LA VERDAD/

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