De la complicidad al deslinde: esta crestomatía exhibe cómo Morena convirtió el respaldo ciego a Rubén Rocha Moya en un estorbo político. AMLO lo arropó como “hermano”; Sheinbaum le ofreció confianza y continuidad. Pero cuando el costo del blindaje comenzó a oler demasiado fuerte, llegó el libreto del abandono: “no estoy de acuerdo”, “¿qué necesidad?”, “actuación unilateral”.

No es una colección de videos: es la radiografía de una putrefacción institucional donde primero se reparte impunidad desde el poder y, cuando el escándalo deja de ser rentable, se finge sorpresa y se suelta la mano.

Y que vayan remojando las barbas el resto: en Morena, la lealtad dura exactamente lo que tarda el escándalo en dejar de ser administrable. Cuando el protegido se vuelve incómodo, el abrazo presidencial se transforma en distancia estratégica y el “no estás solo” termina convertido en un frío “fue decisión unilateral”.

Con información: LA SAGA/

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