La FGR desplegó el equivalente burocrático de una autopsia con esteroides: más de 150 actos de investigación, peritajes de medicina legal, criminalística de campo, balística, genética, química, lofoscopía, toxicología, informática, fotografía forense y hasta tránsito terrestre, para llegar —por ahora— a la conclusión que suele caber en tres palabras: “se mató solo”.
Según la versión federal, el cadáver del diputado morenista Zenyazen Escobar García, localizado el viernes dentro de un vehículo en Puente Nacional, Veracruz, fue sometido a una disección investigativa “individual, integral y sistemática”. La necropsia administrativa incluyó dictámenes, indicios, testimonios y entrevistas con personas de su entorno afectivo y laboral; todo para sostener que las líneas de investigación “avanzan, coinciden y apuntan” hacia una muerte por suicidio.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) September 7, 2026
“VIVIÓ entre ESCÁNDALOS y CORRUPCIÓN: un PLOMAZO SILENCIÓ al DIPUTADO de MORENA, pero NO debe SILENCIAR los PENDIENTES por EXPLICAR”… poder, negocios e impunidad que nadie quiso tocar.https://t.co/ALaRUgos2j pic.twitter.com/V74X4Nd7CY
Es decir: la escena fue preservada, los indicios fueron embalados, etiquetados, fotografiados, cotejados y procesados bajo la lupa de policías ministeriales, peritos, analistas, ministerios públicos y fiscales. El expediente recibió balística por partida doble, genética, química, toxicología y lofoscopía —porque nunca está de más levantar las huellas del guion—, hasta que el diagnóstico preliminar quedó listo: una muerte autoinfligida, según la FGR.
La Fiscalía, sin embargo, deja una rendija abierta en el acta de defunción institucional. Dice que continuará investigando y que no descarta “eventualmente” otros móviles o ejes. Traducido del dialecto ministerial: el caso apunta al suicidio, pero el cadáver de la investigación todavía no recibe el certificado definitivo de cierre.
La FGR presume que sus diligencias han sido “exhaustivas” y sus peritajes “escrupulosos”, con apego estricto a protocolos y normatividad. Un despliegue forense de alto calibre para que, al final, la hipótesis principal quede resumida en la fórmula más cómoda de la criminología oficial: no hubo atentado, no hubo tercero, no hubo misterio; el expediente, por el momento, dictamina que el diputado murió por mano propia.
Con información: ELNORTE/
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