El ex-gobernador panista de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca salió ayer la defensiva en entrevista  «A la 1» con el periodista Salvador García Soto: negó haber amenazado a su exsecretaria de Salud, Gloria de Jesús Molina Gamboa, y se presentó como el descubridor de una red mayor de huachicol. El problema es que, mientras intenta mudarse al papel de denunciante impoluto, vuelve a aparecer el mismo apellido que ensucia ambos sexos políticos de Tamaulipas: Carmona.

—Salvador García Soto: Exgobernador, Gloria de Jesús Molina Gamboa, su exsecretaria de Salud, dice que teme por su integridad. En un video advierte que, si algo le ocurre a ella o a su familia, lo responsabiliza directamente a usted.

—Francisco Javier García Cabeza de Vaca: Pero, Salvador, Salvador… ¿de dónde sacas eso? ¿Que yo la amenacé? Al contrario: fue con mis abogados para que la asesoraran, para que no se dejara presionar. O sea, el acusado ahora resulta que daba orientación jurídica de cortesía. Qué detalle.

Mira, cuando te asiste la razón, no hay arma más poderosa que la verdad. Y aquí quieren cambiar la narrativa, pero está todo documentado: quiénes fueron, cómo lo hicieron, cómo empezó, cómo fue escalando.

Primero fueron pipas, luego ferrotanques, después buquetanques; la cosa creció tanto que ya casi faltaba pedir pista de aterrizaje. Hay siete secretarías involucradas, hubo instrucciones de López Obrador, García Rojas ya explicó cómo se financiaron campañas de un sinnúmero de gubernaturas y cómo hasta vehículos blindados les dieron.

Y, a ver, Salvador: ¿dónde está una foto, un video, un papel que me relacione personalmente? No hay. ¿Sabes por qué? Porque no tengo nada que ver. Nada. Ni una llanta de pipa, ni un tornillo de ferrotanque, ni una gota de combustible. Yo, en esta historia, soy prácticamente un espectador con fuero moral.

Ahora resulta que el que descubrió la red de complicidad política más grande en la historia de México soy yo, y quieren embarrarme por la presión sobre una exsecretaria que, según yo, ni siquiera está diciendo que haya hecho algo ilegal. Lo único que pretenden es que diga que tiene algo que ver conmigo y con un señor al que, convenientemente, no conozco.

—Salvador García Soto: Pero ha salido mucha información. Usted lo sabe.

—Cabeza de Vaca: Sí, sí, sí. Ahorita está de moda. En Tamaulipas las acusaciones salen de temporada: unas se niegan, otras se reciclan y otras se usan según quién traiga el micrófono.

Pero que no se le olvide a nadie: las investigaciones de inteligencia las inició mi gobierno. No fue Hacienda, no fue el SAT —aunque el exgobernador dijo “SAC”—, no fue la Guardia Nacional ni las agencias de Estados Unidos. Fuimos nosotros. Y desde hace más de cinco años las agencias estadounidenses tienen toda esa información. Esto no es nuevo.

Hay un expediente en Estados Unidos, sí. Pero, insisto, yo no tengo nada que ver. Lo que pasa es que ahora quieren que el denunciante también sea el responsable del incendio. Y eso, Salvador, es una narrativa muy cómoda para quienes sí estaban metidos hasta el tanque.

—Salvador García Soto: Pero usted reconoce que durante su gobierno se otorgaron los dos contratos mencionados.

—Cabeza de Vaca: A ver, una cosa son los contratos y otra que quieran fabricar una novela donde yo sea el protagonista. Porque en Tamaulipas, ya se sabe: cuando aparece dinero público, huachicol y campañas políticas, siempre hay quien quiere encontrar culpables… menos cuando el dinero toca a los suyos.

El dato que Cabeza omite

Simulador como el mejor,en la entrevista Cabeza de Vaca intenta desplazar el reflector hacia el huachicol fiscal, las supuestas instrucciones federales y una red de financiamiento político ligada a Morena. Pero la acusación de Gloria Molina en video no es menor: la exsecretaria de Salud sostiene que recibió instrucciones para adjudicar contratos a empresas vinculadas con Sergio Carmona Angulo, conocido como “el Rey del Huachicol”.

De acuerdo con la publicación citada, las compañías PERMART y JOSER habrían recibido beneficios por alrededor de 344 millones de pesos durante 2017 y 2018, en el gobierno panista de Cabeza de Vaca,tal y como lo hizo Hector Joel Villegas,alias El Calabazo,hoy Secretario General del Gobierno de Americo Villarreal,quien confeso en otro video ser amigo de Sergio Carmona cuando ya era un declarado traficante de huachicol indagado incluso por militares que poco o nada hicieron.

El Carmona, denominador común

La ironía tamaulipeca es que Cabeza de Vaca quiere convertir a Sergio Carmona en evidencia exclusiva contra su adversario, Américo Villarreal Anaya, pero Carmona es precisamente el hilo que conecta los dos lados de la disputa.

PersonajeVínculo señaladoEl punto incómodo
Francisco García Cabeza de VacaSu exsecretaria Gloria Molina lo señala por instrucciones para da contratos a empresas de los hermanos Carmona durante su administración.No basta con decir “yo investigué”: la pregunta es quién autorizó, facilitó o toleró las contrataciones
Américo Villarreal AnayaReconcoe la amistad con Carmona cuando el ejercito lo reconocía como traficante de huachicol.Operador politico y financiador de la campaña morenista en Tamaulipas.El gobernador tampoco puede lavarse las manos sólo acusando al cabecismo e incluso estuvo a punto de ser el cobrador como admite en video.
Sergio CarmonaEmpresario asesinado en noviembre de 2021, identificado en redes de contrabando de combustibles, contratos y financiamiento político.Su nombre persiste como puente entre dinero público, negocios privados y campañas de colores distintos.

Cabeza de Vaca pide que lo juzguen por “pruebas”,no por relatos, pero es lo que mas abunda y no solo en su caso,también el dedo apunta hacia Palacio Nacional y hacia Américo Villarreal.

Porque en esta trama, el dinero de los contratos y el dinero del huachicol parecen hablar el mismo idioma: el de Sergio Carmona. Y si Carmona es el denominador común entre el exgobernador panista y el gobernador morenista, la discusión no debería ser cuál de los dos tiene la narrativa más ruidosa, sino quién abre los expedientes, exhibe los contratos, sigue la ruta financiera y permite que las responsabilidades lleguen hasta donde topen.

En otras palabras: menos entrevistas a modo de absolución y más papeles. Menos “yo no conozco a ese señor” y más explicación sobre por qué su nombre y el de Americo Villarreal siguen apareciendo cada vez que se destapa la coladera tamaulipeca.

Con información: @Salvador Garcia Soto/

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