México llegó a 130.9 millones de habitantes en octubre de 2025, pero el dato importante no es que seguimos siendo muchos: es que el país crece más despacio, envejece rápido y tiene cada vez menos hijos. La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI dibuja un México gigantesco, desigual y concentrado: millones apilados en unas cuantas entidades, mientras otras siguen contando gente casi con calculadora de bolsillo.

Cuántos somos y dónde cabemos

Al 15 de octubre de 2025, México tenía una población estimada de 130,911,314 personas. De ellas, 130.4 millones vivían en viviendas particulares; unas 517,925 correspondían a población en viviendas colectivas, población sin vivienda o personal del Servicio Exterior Mexicano.

La población no está repartida: está amontonada en los sospechosos habituales.

EntidadPoblación aproximada en 2025Lectura rápida
Estado de México17.6 millonesEl campeón nacional de la sobrepoblación administrada
Ciudad de México9.2 millonesMenos territorio, más gente y más prisa
Jalisco8.6 millonesEl otro gran imán demográfico del occidente
Veracruz7.9 millonesUna potencia poblacional que suele recibir menos atención de la que merece
Campeche967 milMenos de un millón de habitantes
Baja California Sur955 milMucho territorio, poca gente y presión turística creciente
Colima759 milLa entidad menos poblada del país

El Estado de México, la Ciudad de México, Jalisco y Veracruz concentran una porción enorme del país. En el otro extremo, Colima, Baja California Sur y Campeche juntos apenas alcanzan alrededor de 2.7 millones de habitantes: menos que muchas zonas metropolitanas mexicanas.

El país crece, pero ya sin entusiasmo

Entre 2020 y 2025, la población que vive en viviendas particulares creció a una tasa promedio anual de 0.7%, por debajo del 1.0% registrado entre 2015 y 2020. México no dejó de crecer; simplemente dejó de hacerlo con el entusiasmo demográfico de otras décadas.

La señal más clara está en los hogares:

  • Las viviendas particulares habitadas pasaron de 35.2 a 39.7 millones entre 2020 y 2025.
  • El crecimiento de las viviendas fue de 2.2% anual, mucho más veloz que el de la población.
  • El promedio de ocupantes bajó de 3.6 a 3.3 personas por vivienda.

La consecuencia es incómodamente clara: hay más casas, pero con menos personas en cada una. Menos hogares extensos, más personas viviendo solas, más parejas con pocos hijos o ninguno, más envejecimiento y, por supuesto, más presión sobre suelo, servicios, renta y vivienda.

La natalidad se desploma

El indicador más político —aunque se presente como técnico— es la fecundidad. El promedio de hijas e hijos nacidos vivos entre mujeres de 12 años y más bajó de 2.1 en 2020 a 1.9 en 2025. Y la Tasa Global de Fecundidad descendió de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024.

Dicho sin anestesia: México se encuentra muy por debajo del nivel de reemplazo generacional, que suele ubicarse alrededor de 2.1 hijos por mujer. No se trata de una moda, una percepción de redes ni una conspiración contra los baby showers: es una transformación demográfica de gran calado.

Las diferencias entre estados son brutales:

EntidadTasa Global de Fecundidad, 2024
Chiapas1.8 hijos por mujer
Guerrero1.6
Durango1.5
Zacatecas1.5
Querétaro1.1
Baja California1.0
Ciudad de México0.8

Chiapas encabeza la fecundidad nacional con 1.8 hijos por mujer, pero incluso esa cifra está por debajo del reemplazo. La Ciudad de México, con 0.8, se instala en un escenario de natalidad extraordinariamente baja: una ciudad que envejece, se encarece y tiene cada vez menos relevo generacional.

La escolaridad también pesa. Las mujeres sin escolaridad reportaron un promedio de 4.9 hijas e hijos nacidos vivos, mientras las que cuentan con educación media superior o superior tuvieron 1.2. La brecha no es un detalle estadístico: revela cómo educación, autonomía, empleo, costo de vida y decisiones reproductivas han rehecho al país desde abajo.

Más viejo, más femenino y desigual

La edad mediana pasó de 29 años en 2020 a 32 en 2025. Es decir: la mitad de México tiene 32 años o menos, pero el país dejó de ser la pirámide joven que durante décadas abasteció escuelas, maquilas, ejércitos laborales y campañas políticas. Ahora la base se angosta y las edades adultas y mayores pesan más.

También somos ligeramente más mujeres:

  • 51.9% mujeres, equivalentes a 67.7 millones.
  • 48.1% hombres, equivalentes a 62.7 millones.

Oaxaca registró la mayor proporción de mujeres, con 53.0%; Baja California Sur tuvo la mayor proporción de hombres, con 50.2%.

La geografía etaria también expone dos Méxicos:

  • Chiapas es la entidad más joven: edad mediana de 26 años.
  • Ciudad de México es la más envejecida: edad mediana de 37 años.

No es una mera curiosidad. Un México joven demanda escuelas, empleo inicial, vivienda asequible y movilidad social; uno envejecido necesita pensiones, cuidados, servicios médicos y ciudades menos hostiles para vivir la vejez. El país tendrá que financiar ambos al mismo tiempo, porque al parecer la planeación pública decidió dejar ese detalle para después.

Otros datos que cuentan la historia

La radiografía intercensal también deja varios hallazgos que conviene no perder entre los mapas y las pirámides poblacionales:

  • 82.2% de la población nació en la misma entidad donde reside; 16.8% nació en otra entidad y 0.9% en otro país.
  • En México viven casi 1.2 millones de personas nacidas en otro país; 57.1% nació en Estados Unidos, 6.5% en Venezuela, 5.3% en Cuba y 4.7% en Guatemala. Más de la mitad de esa población tiene nacionalidad mexicana.
  • Entre 2020 y 2025, aproximadamente 1.26 millones de personas emigraron de México a otro país; Guanajuato, Michoacán, Veracruz, Puebla y el Estado de México concentraron cerca de una tercera parte de esos flujos.
  • 24.2 millones de personas se consideran indígenas: 18.6% de la población nacional. Sin embargo, 7.4 millones de personas de 3 años y más hablan una lengua indígena. Identidad indígena y lengua indígena no son equivalentes, por más que a la burocracia le fascine resumir ambas cosas en una casilla.
  • Chiapas y Oaxaca tienen la mayor proporción de hablantes de lengua indígena: 29.0% en cada caso; Yucatán les sigue con 21.4%.
  • 6.4 millones de personas tienen discapacidad, equivalentes a 4.9% de la población. La discapacidad se concentra cada vez más en edades avanzadas, otra pista del envejecimiento nacional.
  • El analfabetismo en población de 15 años y más bajó de 4.8% a 3.7%, mientras el promedio de escolaridad subió de 9.7 a 10.3 años. Hay avance, aunque el país sigue vendiendo como triunfo que apenas se rebase la secundaria.
  • El acceso a internet en viviendas pasó de 53.9% a 75.7%; el teléfono celular llegó a 94.5%. La brecha digital se achica, pero no ha desaparecido: casi una cuarta parte de las viviendas aún no tiene internet.

El retrato de fondo

La novedad no es que México tenga 130.9 millones de habitantes. La novedad es que está entrando de lleno en una etapa de baja fecundidad, crecimiento lento y envejecimiento, mientras mantiene brechas regionales feroces: Chiapas aún joven y con mayor fecundidad; la Ciudad de México envejecida, cara y con la tasa de fecundidad más baja del país; entidades gigantescas por población y otras que no llegan al millón.

El desafío no será “cómo alimentar a tantos mexicanos”, como en el viejo manual demográfico. Será cómo sostener pensiones, cuidados y servicios de salud para una población cada vez más vieja; cómo ofrecer vivienda a hogares más pequeños; cómo evitar que la desigualdad educativa determine quién puede decidir sobre su reproducción; y cómo hacer que el país no envejezca con la misma precariedad con la que envejecen sus calles, sus hospitales y sus presupuestos.

Con información: INEGI 2025/

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