La izquierda latinoamericana, que hace unos años presumía una nueva marea de gobiernos aliados, empieza a encontrarse con una escena bastante menos revolucionaria: cada vez quedan menos invitados sentados a la mesa. Argentina, Bolivia, Chile, Honduras y Colombia cambiaron de dirección política; ahora Brasil amenaza con sumarse al inventario de desalojos. No es todavía el funeral del bloque, pero el resultado brasileño permite leer la primera vuelta como un posible preludio de su desmantelamiento gubernamental.

Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, terminó por delante de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones del 4 de octubre: alrededor del 47 por ciento de los votos válidos frente al 45 por ciento del mandatario, con prácticamente todo el escrutinio contabilizado. Ambos disputarán la segunda vuelta el 25 de octubre. Lula conserva posibilidades de reelegirse, pero recibió algo que no figuraba en el guion de las encuestas: un aviso de desalojo, todavía sin ejecutar.

Los sondeos anticipaban una ventaja de Lula cercana a los tres puntos. Las urnas invirtieron el orden. El dirigente que busca un cuarto mandato deberá remontar frente a un apellido que la condena del patriarca no consiguió borrar del mercado electoral. Jair Bolsonaro cumple una sentencia de más de 27 años por la trama golpista posterior a su derrota de 2022; su hijo promete buscar una amnistía. La renovación, en este caso, viene con cláusula de rescate familiar.

Pero reducir la elección a una pelea entre apellidos también escondería lo que los brasileños tienen sobre la mesa: costo de vida, endeudamiento, inseguridad y desconfianza por la corrupción. Los dos principales candidatos se ausentaron de los grandes debates televisados. Mucha guerra de identidades y bastante menos discusión sobre cómo pagar las cuentas.

Las que ya perdieron

El retroceso tiene nombres y fechas. Para no convertir el mapa en una licuadora ideológica, conviene separar las derrotas recientes de gobiernos de izquierda de los países donde ese espacio lleva años sin recuperar la presidencia.

PaísQué cayó y cuándoQué significa
ArgentinaEl oficialismo peronista perdió frente a Javier Milei en el balotaje del 19 de noviembre de 2023.El Gobierno de Alberto Fernández no consiguió transferir el poder a su candidato. Fue una derrota del peronismo gobernante, aunque ese movimiento es más amplio que la izquierda.
BoliviaEl MAS quedó fuera del balotaje de 2025. Rodrigo Paz ganó la segunda vuelta del 19 de octubre, frente a Jorge “Tuto” Quiroga.La izquierda perdió la presidencia y ni siquiera llegó a la disputa final: la segunda vuelta quedó entre dos opciones ajenas al MAS.
ChileJosé Antonio Kast derrotó a Jeannette Jara el 14 de diciembre de 2025, con aproximadamente 58,2 por ciento contra 41,8 por ciento.La coalición gobernante de Gabriel Boric no logró conservar La Moneda. La derecha ganó con una ventaja contundente.
HondurasNasry Asfura ganó las elecciones del 30 de noviembre de 2025; Rixi Moncada, candidata del oficialista Libre, quedó tercera, con alrededor del 19 por ciento.El partido de Xiomara Castro no solo perdió: terminó fuera de la pelea entre los dos primeros. Asfura inició su mandato el 27 de enero de 2026.
ColombiaAbelardo de la Espriella derrotó a Iván Cepeda en el balotaje del 21 de junio de 2026.La izquierda no logró dar continuidad presidencial al ciclo de Gustavo Petro. De la Espriella figura como jefe de Gobierno en el registro regional actualizado en septiembre.
PerúEl proyecto presidencial de Pedro Castillo terminó con su destitución y encarcelamiento en diciembre de 2022. Keiko Fujimori ganó el balotaje de junio de 2026.No fue una simple derrota electoral de un oficialismo de izquierda: hubo primero una ruptura institucional y, posteriormente, una victoria de la derecha.
EcuadorEl correísmo no recuperó la presidencia en 2021; Daniel Noboa volvió a impedir su retorno en las elecciones de 2025.Es una izquierda que sigue fuera del Ejecutivo, no un Gobierno de izquierda recién derribado en esta última elección.

La cuenta más defendible es esta: cinco derrotas de continuidad presidencial —Argentina, Bolivia, Chile, Honduras y Colombia—, un colapso institucional en Perú y un retorno frustrado en Ecuador. Meter todo en el mismo costal produciría un titular más cómodo, pero una explicación más floja.

Las que siguen en pie

En el núcleo latinoamericano de esta discusión quedan cuatro gobiernos electos de izquierda o centroizquierda: Brasil, México, Uruguay y Guatemala. A ellos se añaden Cuba y Nicaragua, que requieren otra categoría por sus sistemas autoritarios, y Venezuela, cuya continuidad política no puede describirse sin explicar la salida de Nicolás Maduro y la permanencia de Delcy Rodríguez.

PaísQuién gobiernaQué queda del proyecto
BrasilLuiz Inácio Lula da Silva.Sigue gobernando y compite por la reelección. Su derrota en la primera vuelta no equivale a perder la presidencia; el desenlace llegará el 25 de octubre.
MéxicoClaudia Sheinbaum, elegida el 2 de junio de 2024.Morena conserva el Ejecutivo federal y el siguiente calendario presidencial apunta a 2030.
UruguayYamandú Orsi, ganador del balotaje del 24 de noviembre de 2024.El Frente Amplio recuperó el Gobierno. Es el contraejemplo que impide vender el giro regional como una marcha uniforme y sin excepciones.
GuatemalaBernardo Arévalo, elegido en agosto de 2023.Permanece un Gobierno progresista o de centroizquierda, aunque no conviene presentarlo como una copia del chavismo o del obradorismo.
CubaMiguel Díaz-Canel, ratificado por la Asamblea en abril de 2023.Continúa el régimen comunista. Su permanencia no procede de una competencia presidencial directa y plural como la brasileña.
NicaraguaDaniel Ortega y Rosario Murillo.Continúa el régimen autoritario. Las elecciones de 2021 fueron rechazadas por buena parte de la comunidad internacional; el registro del CRS recoge además el anuncio de Ortega de julio de 2026 de que no habría más elecciones.
VenezuelaDelcy Rodríguez, presidenta interina desde el 5 de enero de 2026.Maduro fue capturado por Estados Unidos el 3 de enero, pero Rodríguez, su vicepresidenta, quedó al frente. Cayó el mandatario; eso no demuestra, por sí solo, la desaparición del aparato chavista.

El alcance importa: este inventario se concentra en América Latina, no en todo el Caribe. Ampliarlo a América Latina y el Caribe obliga a incorporar otros gobiernos y tradiciones partidistas; Guyana, por ejemplo, aparece entre las administraciones de izquierda en algunos recuentos regionales. No sería riguroso anunciar la extinción continental a partir de una lista recortada.

La escena regional, por ahora, es la de una izquierda que pierde gobiernos y ve achicarse su círculo de aliados. Brasil puede convertir ese repliegue en una derrota de alcance continental, pero todavía falta la votación decisiva. El 25 de octubre se sabrá si Lula consigue detener la mudanza o si el bolsonarismo vuelve a instalarse en el palacio, esta vez con el hijo al frente y una promesa de amnistía para el padre.

Con información: ELNORTE/ JPMORGAN/ CONGRESS/GISREPORTS/LATINTIMES

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