La lideresa de Morena por la vía de la imposición desde «Palenque», con el aval presidencial, Ariadna Montiel, quiere resolver una disputa política con una fórmula de ventanilla: se recibe la inconformidad, se agradece la participación y se informa que el trámite seguirá su curso.
Tatiana Clouthier exige retirar a Clara Luz Flores de la coordinación de Morena en Nuevo León; la dirigente nacional responde que las protestas no impactan al partido. Qué cómoda resulta la unidad cuando quien manda también se reserva el derecho de declarar irrelevante a quien protesta.
#cdmx #monterrey #guadalajara @tatclouthier “TATIANA TIENE RAZÓN,pero FUE SHEINBAUM: ACUSA a MORENA de TRAICIONAR la HONESTIDAD al NOMBRAR CURRÍCULA TATEMADA RECICLADA”… perdedora en el cuarto lugar en la elección de 2021. https://t.co/BhcUI7WJjN
— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) October 4, 2026
El problema no es que Morena continúe sus actividades. El problema es confundir la continuidad de la agenda con la ausencia de una fractura. Una organización puede celebrar reuniones, repartir tareas y posar para la fotografía mientras se le agrieta el piso. El calendario no es un certificado de cohesión.
Montiel asegura que escucha a todos. Pero escuchar no equivale a atender, y atender tampoco significa reconsiderar. Si la decisión permanece intacta y la protesta se declara inocua desde el principio, el diálogo corre el riesgo de convertirse en una ceremonia: los inconformes hablan, la dirigencia asiente y el nombramiento sale por la misma puerta por la que entró.
“Todos son importantes, todos son trascendentes, todos tienen el mismo valor”, sostiene. La frase hipocrita merece una pregunta incómoda: ¿el mismo valor para intervenir en las decisiones o únicamente para aceptarlas ? Porque una cosa es reconocer el derecho a disentir y otra, bastante menos generosa, concederlo a condición de que no cambie absolutamente nada.
La escena tiene algo de corte imperial: al soberano se le permite escuchar las malas noticias siempre que el mensajero no pretenda alterar la marcha del reino.
Que dicen las leyes del poder:
La más pertinente es la ley 19 de Robert Greene: «Sepa con quién está tratando: no ofenda a la persona equivocada» .Su advertencia es que no todos reaccionan igual ante una maniobra de poder: despreciar o desestimar a alguien sin calcular su respuesta puede crear un conflicto más costoso que el desacuerdo inicial.
La ley 18 dice: «No construya fortalezas para protegerse: el aislamiento es peligroso». Greene sostiene que encerrarse corta el acceso a información, aliados y señales del entorno; la aparente protección termina debilitando a quien manda.
Aplicada a este episodio, la equivocación de Montiel no sería necesariamente sostener la designación de Clara Luz, sino declarar que la protesta de Clouthier no impacta mientras, simultáneamente, insiste en que están dialogando para preservar la unidad. Si el desacuerdo fuera políticamente insignificante, ¿por qué habría que trabajar para recomponer esa unidad?
1. Ley 19: no confundas a una inconforme con una figura prescindible
Greene recomienda conocer a la persona con la que se está tratando antes de provocarla o menospreciarla: una misma maniobra puede someter a alguien y convertir a otra persona en una adversaria persistente.
En este caso, el riesgo es transformar una disputa por una designación en una disputa por el reconocimiento político. Clouthier cuestiona una decisión; si interpreta la respuesta como una descalificación de su peso dentro del partido, el conflicto podría dejar de ser solamente sobre Clara Luz.
La distinción importa: negociar un nombramiento es una cosa; negociar después de que alguien se siente ninguneado puede resultar bastante más difícil.
En lenguaje llano:
No necesitas convencer a Tatiana de que tiene razón; necesitas evitar que encuentre razones para demostrarte cuánto cuesta ignorarla.
Eso no significa que Clouthier tenga capacidad comprobada para decidir una elección. Significa que atribuirle de antemano un costo político de cero sería una apuesta, no una conclusión.
2. Ley 18: la fortaleza puede convertirse en una cárcel
La aplicación aquí es organizativa: si los órganos nacionales validan una decisión y después utilizan esa validación para desestimar las objeciones locales, corren el riesgo de escuchar únicamente a quienes confirman que todo marcha bien.
No basta con recibir a los inconformes. La pregunta es si sus advertencias pueden modificar algo o si las reuniones sirven únicamente para notificarles, con café y cortesía, que la decisión ya está blindada.
Un comité puede cerrar filas y, al mismo tiempo, cerrar los oídos. Lo primero parece disciplina; lo segundo puede salir carísimo.
3. Ley 48: no conviertas una decisión en una armadura rígida
La ley 48 propone conservar la adaptabilidad y evitar una forma rígida que permita a los adversarios identificar cómo atacar. En esa lógica, la estabilidad no debe darse por garantizada.
Aplicada al brete: defender una designación no obliga a convertirla en una prueba de obediencia. Si la dirigencia identifica cualquier reconsideración con debilidad, reduce sus propias opciones: negociar, ajustar responsabilidades o corregir termina pareciendo una capitulación.
Ahí aparece una paradoja: por proteger la autoridad de una decisión, puede comprometer la capacidad de gobernar el conflicto que esa decisión produjo.
Qué permite sostener esto —y qué no—
Estas leyes sirven como lentes para interpretar estrategias de poder, no como una fórmula que demuestre que Morena perderá Nuevo León…otra vez.
#cdmx #monterrey #saltillo #slp «¿CLARAMENTE un SUICIDIO?: MORENA DERROTADA en 2021 será la CORCHOLATA RECICLADA de N.L. en 2027»… otra «Carmonista» para el peor momento del partido. https://t.co/40sb6Mu3rf
— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) September 29, 2026
Nuestra frase «con ayuda podría perder; sin ayuda, con más ganas» tiene traducción: prescindir de apoyos internos puede aumentar el riesgo.
En resumen lastimoso:
Ariadna Montiel parece leer al revés la ley 19 de Robert Greene: antes de desestimar a alguien, hay que saber con quién se está tratando. Declarar que la protesta de Tatiana Clouthier “no impacta” no demuestra fortaleza; puede revelar una contabilidad política donde los apoyos se dan por seguros y los agravios se presupuestan en cero.
La dirigencia tiene derecho a sostener su decisión, pero no a confundir ese derecho con inmunidad frente a sus consecuencias. Porque una cosa es ganar la discusión dentro del comité y otra salir de ella con menos gente dispuesta a ganar la elección.
Pedir unidad sin responder al fondo del desacuerdo es como exigir que todos remen sin permitir que nadie pregunte hacia dónde va la embarcación. Puede haber sincronía, sí; también puede haber un naufragio perfectamente coordinado.
Nada de esto demuestra que la ruptura sea inevitable. Sí deja ver una manera peligrosa de administrarla: restarle importancia antes de resolver sus causas. Montiel no desactiva el conflicto al asegurar que no impacta; simplemente anuncia que, por ahora, la dirigencia no está dispuesta a reconocerle ese peso.
#cdmx #monterrey #guadalajara @tatclouthier “TATIANA TIENE RAZÓN,pero FUE SHEINBAUM: ACUSA a MORENA de TRAICIONAR la HONESTIDAD al NOMBRAR CURRÍCULA TATEMADA RECICLADA”… perdedora en el cuarto lugar en la elección de 2021. https://t.co/BhcUI7WJjN
— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) October 4, 2026
El error consiste en tratar la inconformidad como ruido y la disciplina como remedio universal. Las grietas no necesitan autorización del comité nacional para ensancharse. Y cuando el diálogo sirve únicamente para comunicar que todo seguirá igual, la unidad deja de ser un acuerdo: se convierte en una orden con buenos modales y muy malos oficios políticos.
Con información: ELNORTE/




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