En Mazatlán, la estrategia de seguridad no pudo cuidar ni la puerta del gobierno. La mañana del 27 de octubre, dos hombres llegaron en una camioneta blanca, bajaron una hielera y la dejaron junto a las oficinas de Ingresos del Palacio Municipal. Había vigilancia, sí. Tan atinada que, según el secretario de Seguridad Pública, Gabino Ulises Jacobo Guerrero, inicialmente los confundieron con vendedores ambulantes. El crimen llevó su intimidación hasta el Ayuntamiento; la autoridad creyó que había que despejar el comercio informal.

La hielera contenía presuntos restos humanos, reconoció después el gobierno municipal. El Financiero reportó que se trataba de una cabeza y reprodujo el mensaje dirigido a Renato Palacios Velarde, padre de la alcaldesa Estrella Palacios Domínguez:

“Renato, respeta el acuerdo que tenemos en Cerritos o atente a las consecuencias, el que avisa no es traidor”.

El secretario municipal dijo que no tenía confirmación del destinatario y reservó los detalles del mensaje. No hace falta comprarle la versión a los delincuentes para exhibir el fracaso de quienes debían impedir que lo dejaran ahí.

Porque ésa es la burla: mientras el gobierno presume despliegues de 20 mil militares, los responsables consiguieron dejar una amenaza en su propia sede.

Noroeste le preguntó al secretario por estos hechos pese al despliegue de más de nueve mil elementos federales y policiales en Mazatlán. La respuesta fue que siguen la estrategia nacional, realizan recorridos y atienden reportes. Mucho uniforme en la explicación; ninguna explicación convincente de cómo llegaron hasta la puerta.

Y todavía vino el tranquilizante de siempre: “hechos aislados”. El funcionario explicó que no se había presentado que dejaran una hielera en el Palacio Municipal. Magnífico criterio: mientras cambien de escenario, cada atrocidad puede estrenarse como excepción. También dijo que verificarían si las cámaras estaban funcionando. Primero dejan el mensaje; después averiguamos si servía la vigilancia. Una estrategia que ni siquiera sabe, de entrada, con qué ojos cuenta para cuidarse.

El parte de guerra publicado por Noroeste, con corte al 26 de octubre de 2026 y acumulado desde el 9 de septiembre de 2024, pone números a lo que ningún comunicado alcanza a maquillar: 4,105 homicidios dolosos, 4,541 personas privadas de la libertad, 12,790 vehículos robados, 4,052 personas detenidas y 214 personas abatidas.

La actualización política llegó después: Estrella Palacios condenó el hallazgo, dejó la investigación en manos de la Fiscalía y aseguró que su gobierno no aceptará ni normalizará la violencia o la intimidación. Está bien condenarla. Lo que hace falta es impedir que los responsables puedan presentarse en la sede del poder a demostrar lo poco que les intimida su vigilancia.

Porque una estrategia que no logra resguardar ni el Palacio Municipal tiene muy poco que presumirle al ciudadano que sale a trabajar sin escolta. La seguridad no se acredita con el tamaño del despliegue ni con la solemnidad del comunicado: se acredita evitando que la violencia vuelva a tocar la puerta. Esta vez no sólo la tocó. Les dejó el recado.

Con información: NOROESTE/

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