En las primeras horas de ayer, el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México, integrado por la Defensa Nacional, la Marina, la Fiscalía General de la República, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, se puso al servicio de un partido político, nada menos que el partido gobernante, y salió a desmentir a través de una carta aclaratoria la información presentada en este espacio el pasado 26 de octubre, bajo el título: «La reunión de Ariadna Montiel con El Guano«.
En esa columna hice referencia a las recientes declaraciones de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, realizadas durante una gira de medios a la capital del país, en las que sostuvo ante periodistas como Carlos Loret y Manuel López San Martín, entre otros, que la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, negoció en la Sierra Tarahumara el apoyo electoral del crimen organizado durante las elecciones de 2024.
Doña Ariadna: el yo no fui no es peritaje y la derecha no es respuesta. Usted tiene derecho a exigir pruebas. Lo que no tiene es derecho a convertir su negativa en certificado de inocencia ni sus consignas en prueba contra los demás. Porque su respuesta arranca reclamando rigor periodístico y termina repartiendo membresías de un “grupo criminal” como si fueran volantes de campaña. Qué cómoda resulta esa justicia de uso partidista: para las acusaciones en su contra exige documentos, fuentes y hechos verificables; para llamar criminal a la adversaria le basta su propia saliva. Si el estándar es demostrar, que se aplique también cuando ella acusa. Negar no equivale a desmentir con evidencia; del mismo modo, publicar una acusación no equivale a probarla. Su réplica sí contiene una negativa expresa: asegura que nunca se ha reunido ni relacionado con personas dedicadas a actividades delictivas. Lo demás es un mitin instalado alrededor de esa negativa: la derecha, el humanismo, la soberanía, Calderón, los traidores y, para cerrar, el pueblo convertido en notario de su buena conducta. El problema es que “hemos luchado por el bienestar” no explica una reunión presunta. “Tenemos los principios intactos” no verifica un patrimonio. Y “el pueblo sabe” no es una metodología de investigación: es una porra con pretensiones de dictamen. En materia patrimonial, afirmar que todo está declarado tampoco responde por sí solo al señalamiento concreto. La publicación menciona una presunta compra de 428,280 metros cuadrados por 99 mil pesos y proporciona un folio registral. Eso requiere verificación documental, no condena automática; pero la respuesta pertinente sería aclarar la operación señalada y contrastar escritura, precio y declaración, no refugiarse únicamente en que esta última es pública Y luego viene el volantazo: cuando la discusión apunta hacia ella, Montiel manda el vehículo completo contra Maru Campos. Que se investigue cualquier posible irregularidad de la gobernadora y de sus funcionarios. Sin privilegios. Pero una investigación no cancela la otra: las responsabilidades no se compensan como cuentas de restaurante. También resulta tramposo presentar el escrutinio de una dirigente como un ataque contra “todo un Movimiento”. No: preguntar por Ariadna Montiel es preguntar por Ariadna Montiel. Envolver una respuesta personal en millones de simpatizantes podrá servir de escudo político, pero no agrega una sola prueba. Porque pedir rigor mientras se grita “grupo criminal” sin exhibir el sustento correspondiente no es defender la ética: es querer una fiscalía de utilería, con lupa para los propios y condena por megáfono para los ajenos. Menos incienso al “proyecto humanista” y más claridad sobre los señalamientos. La honestidad no se acredita por aclamación, la calumnia no se demuestra por decreto y un comunicado, por muy solemne que termine, no se vuelve prueba porque lleve al pueblo de firma. https://t.co/tvZqLmYujO
— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) October 26, 2026
Referí asimismo que esas declaraciones tuvieron como base un reporte federal que señaló que a principios de ese año Montiel sostuvo una reunión en Guadalupe y Calvo con Aureliano Guzmán, El Guano, hermano del tristemente célebre Joaquín Guzmán Loera.
El reporte en cuestión indicó que el acuerdo fue que El Guano y su gente, entre otros, el grupo de Los Salgueiro, apoyarían en esos comicios a los candidatos de Morena, y a cambio se les dejaría controlar desde La Tuna, en Sinaloa, hasta Moris, en Chihuahua.
#cdmx #reynosa #cdvictoria #monterrey EL “INFLUENCER de la 4T en 4K”: HABLAMOS con el ALGORITMO y el SIN_VERGUENZA de AMÉRICO YA es un CONSUMADO CREADOR de CONTENIDO NARCO"… ya son demasiados los indicios. https://t.co/hN9E2fY8fG https://t.co/JyDGFixzPB
— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) August 30, 2026
«Fue a partir de esos informes que la gobernadora Campos lanzó las polémicas acusaciones contra la presidenta nacional de Morena», escribí.
En una de esas declaraciones, Campos dijo que Ariadna Montiel «se acercó a la Sierra Tarahumara con un grupo del crimen organizado, específicamente en Guadalupe y Calvo».
Eso es precisamente lo que señala el reporte cuya existencia salió a negar con celeridad inusitada el gabinete de seguridad:
«No existe información oficial que confirme la existencia o autenticidad de algún reporte de inteligencia federal como el mencionado por el periodista (…) ni elementos oficiales que acrediten los supuestos acuerdos con integrante de la delincuencia organizada a los que hace referencia en su publicación».
Lo cual no es de extrañar: si en medio año no han entregado a Rubén Rocha Moya, investigado y requerido por el gobierno de Estados Unidos, ¿debemos creerles que entregarían en unas horas «algún reporte de inteligencia federal como el mencionado por el periodista»?…Hector de Mauleón/EL UNIVERSAL+
¿De dónde sacó Maru Campos el dato específico de que la reunión ocurrió en Guadalupe y Calvo, como lo dijo en una de las entrevistas concedidas la semana pasada?
Todo indica que del mismo reporte al que yo tuve acceso, cuya autenticidad me fue confirmada por una fuente de alto nivel, y cuya existencia han negado enfáticamente el gabinete de seguridad y la propia presidenta nacional de Morena.
Se desató, desde luego, una intensa operación en redes coordinada desde el gobierno y el partido oficial, en la que se contó con la colaboración de los voceros incondicionales del régimen, y en la que se aseguró que el comunicado del gabinete probaba la inexistencia del reporte.
En medio de esa granizada, Montiel pidió que El Universal se disculpara con ella, habló de daño moral, calumnias y violencia política de género, y luego envió una carta al periódico según la cual el pronunciamiento del gabinete «obliga al columnista a asumir su responsabilidad frente a la opinión pública», y en la que me solicita formalmente una disculpa pública «por los señalamientos difundidos en mi contra».
En un intercambio en redes, Montiel dice que mentir y luego disculparme «ya parece costumbre». Le respondí que su mensaje prueba que, a diferencia del grupo político que ella encabeza, no tengo problema en reconocer un error.
Pero como el reporte no lo inventé, lamento informarle a la presidenta de Morena que esta vez no habrá disculpa.
Ignoro si el encuentro en Guadalupe y Calvo se llevó a cabo o no, si hubo un acuerdo o no. Lo que sí puedo asegurar es que el reporte en el que eso se informó vino precisamente de donde ayer en la mañana todos buscaron y no lo pudieron encontrar.
Así que ofrezco una disculpa, porque esta vez no habrá disculpa.
Fuente.-Hector de Mauleon/El Universal+/
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