Al menos 63 cámaras, entre municipales y particulares, vigilan los alrededores de la Avenida Roble de San Pedro Garza García, ese corredor moderno donde el lujo presume “seguridad inteligente” y la realidad demuestra lo contrario. El lunes, justo frente al complejo Arboleda, un joven sinaloense fue ejecutado dentro de una camioneta Grand Cherokee blindada, bajo la mirada impasible de un policía vial armado que alcanzó a presenciar el crimen sin intervenir.

Pese a la saturación de ojos electrónicos —22 equipos municipales, algunos conectados al Centro de Control, Comando, Comunicaciones e Inteligencia (C4) de San Pedro— hasta los primeros minutos de hoy ninguna autoridad ha difundido una sola imagen. Cero huellas visuales de lo sucedido. Cero agresores identificados.

Este silencio oficial refuerza la neblina sobre el asesinato de Juan Carlos García Núñez, 26 años, un sinaloense de pasado turbulento que, según versiones policiales, cantaba corridos y habría huido de Sinaloa por una deuda. Fue asesinado de cinco balazos justo después de bajar la ventanilla del vehículo blindado al ser abordado por un agente vial. Desde entonces, ni la Fiscalía estatal ni la Secretaría de Seguridad han emitido algún avance.

El Fiscal General Javier Flores declaró que “no podía comentar aún”. Traducción: nadie quiere cargar con la responsabilidad.

El Secretario de Seguridad municipal, José Luis David Kuri, repitió su narrativa del lunes: “Fue un asesino solitario que llegó caminando”. No explicó cómo alguien “a pie” alcanza a un joven dentro de una camioneta blindada frente a docenas de testigos y logra desaparecer sin rastro. Aseguró que el sospechoso huyó en un vehículo ya identificado, aunque también prefirió reservar sus datos.

Kuri insistió, casi a modo de consigna, que el hecho “es totalmente aislado”, descartó vínculos con el crimen organizado y recordó los “antecedentes de robo en Sinaloa” de la víctima, sin precisar si fueron denuncia, investigación o simple rumor. “Allá había tenido un problema de robo a mano armada”, dijo sin mostrar documentos.

El policía vial que presenció la ejecución, según el propio Secretario, está bajo investigación y es pieza clave del rompecabezas. Sin embargo, la realidad sigue repleta de fisuras: nadie aclara cómo llegó el atacante a la víctima, ni por qué el joven permanecía detenido con la ventanilla abajo de una camioneta blindada, una reacción incomprensible en quien supuestamente sabía que tenía enemigos.

Aunque fuentes del caso y un comunicado oficial afirmaban que había sido infraccionado por el policía —que no enfrentó al agresor—, el Secretario insiste en que no fue multado. Otro misterio administrativo en el “municipio más seguro de México”.

En su interior, García Núñez tenía una credencial del INE y una licencia de conducir de Chiapas, ambas sobre sus piernas. Nadie explicó por qué las sacó ni en qué momento. Tampoco se sabe por dónde escaparon los atacantes ni si alguien destacó algún vehículo sospechoso en medio del tráfico del mediodía.

La Avenida Roble, de unos 580 metros entre Gómez Morín y Margáin, es una galería de vigilancia:

  • 55 cámaras apuntan directamente sobre la calle y banquetas.
  • 8 cámaras cubren puntos cercanos o alternos.
    Solo en la cuadra del crimen —entre Bulevar Botánica y Paseo Olmos— hay siete cámaras distribuidas a lo largo de 85 metros. Dos pertenecen al municipio, instaladas en semáforos de Botánica y Roble; otras dos son privadas de Arboleda, ubicadas en Roble y Botánica y Roble y Paseo Olmos.

Frente al edificio número 535, justo donde ocurrió el crimen, hay dos cámaras más, y otra vigila la entrada principal de la Torre Cytrus. Son, nada menos, las más cercanas a la ejecución.

Según Kuri, dos cámaras del C4 captaron imágenes y el material ya fue entregado a la Fiscalía. Ninguna se ha hecho pública, ni siquiera una captura borrosa.

A las 12:50 del lunes, hora del ataque, había decenas de conductores, peatones, trabajadores y clientes de negocios en la zona. Nadie parece haber visto al asesino que “llegó caminando y se fue en coche identificado”. En San Pedro, como siempre, el blindaje es sólo para los discursos.

Con informacion: ELNORTE/

One response to “«63 CAMARAS y CERO RASTRO»: «JUAN CARLOS VENIA HUYENDO de SINALOA antes que TRANSITO lo INFRACCIONARA y DESTINO lo ALCANZARA para MATARLO»…en San Pedro de las Ejecuciones N.L.”

  1. Los líderes del CO no viven donde operan la violencia, viven donde pueden pasar desapercibidos, porque no todo es violencia, sobretodo son finanzas. Es fácil mezclar dineros buenos con malos y no llaman la atención con violencia física, esto “conviene” a élites de poder (políticos y empresarios).

    Hay infiltración, tolerancia selectiva y mucha corrupción en el gobierno.

    Es la isla perfecta donde el crimen se negocia, se administra, no se combate.

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