La caricatura de Paco Calderon,para EL NORTE, usa Teotihuacán y el Mundial para decir, básicamente: México puede cambiar de siglo, de presidente y de copa, pero su raíz más constante es la violencia sacrificial; la masacre de la Pirámide de la Luna solo lo recordó a balazos.

Contexto inmediato: la balacera

  • El 20 de abril de 2026 un hombre subió a la Pirámide de la Luna y abrió fuego contra turistas, mató a una canadiense, hirió al menos a 13 personas y luego se suicidó.
  • El agresor fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, 27 años, con perfil de “copycat” de Columbine y admirador de los tiradores de esa masacre.
  • La escena –piedras milenarias, turistas extranjeros, disparos desde lo alto– convirtió el sitio arqueológico en un altar contemporáneo de sacrificio mediático.

Qué muestra la caricatura

  • La pirámide dibujada remite claramente a Teotihuacán y al lugar del ataque; en lugar de un templo aparece un pódium macabro decorado con calaveras, como basamento de sacrificios de ayer y de hoy.
  • Sobre esa base reposa una Copa del Mundo tipo 2026, tumbada de lado, convertida en ídolo dorado y ridículo de la modernidad.
  • Encima de la copa, un personaje con penacho “emblemático” alza un cuchillo, evocando tanto al sacrificador prehispánico como al tirador contemporáneo: el país se modernizó, pero el ritual sigue igual de sangriento.

El lema “Raíces que nunca se arrancan”

  • La frase invierte la consigna patriótica de “orgullosas raíces” y la vuelve acusación: las raíces que México no arranca no son las culturales sino las de la violencia estructural.
  • Teotihuacán ya no es símbolo de esplendor turístico sino de continuidad histórica del sacrificio humano: antes prisioneros, ahora turistas extranjeros cazados por un fanático que replica masacres gringas.
  • El texto sugiere que el país presume pasado glorioso mientras tolera una normalización brutal del derramamiento de sangre, sea por narco, por Estado o por locos con pistola.

Fútbol, mundialitis y anestesia

  • El balón convertido en copa gigante satiriza la obsesión gubernamental y mediática con el Mundial 2026, tratado como religión laica mientras el país se desangra.
  • El mensaje es: hay tiroteo en una zona arqueológica ícono, hay miles de desaparecidos, pero el relato oficial es “que la pelota siga rodando”; el sacrificio se hace fuera de cámara para no interrumpir el show.
  • La copa tirada sobre calaveras alude a un país que construye su fiesta mundialista sobre fosas, estadísticas maquilladas y conferencias mañaneras llenas de eufemismos de “incidentes aislados”.

Lectura irreverente y de fondo

  • La caricatura acusa a la élite política de usar identidad prehispánica y fiesta futbolera como cosplay patriótico para ocultar que México sigue siendo un gran templo de sacrificios contemporáneos.
  • En vez de cortar de raíz el fenómeno de las masacres –armas legales e ilegales, omisiones, impunidad, culto al tirador copycat– el sistema se limita a cambiar el decorado: de cuchillo de obsidiana a revólver .38, de altar de piedra a “zona turística segura”.
  • Traducido : Teotihuacán ya tiene su “paquete turístico completo”: pirámides, artesanías, fotos para Instagram y, cortesía del Estado ausente, un tirito con sabor a Columbine para que el mundo recuerde cuáles son las verdaderas raíces que México se niega a arrancar a punto de completar 800 mil muertos.

Con informacion: ELNORTE/

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