Morena ya no está en “crisis”, está en preautopsia política: en la narrativa que se cocina en Washington, el partido en el poder dejó de ser simple aliado incómodo de los cárteles para perfilarse como su paraguas político y posible “ente colaborador” de terrorismo a la luz del derecho antiterrorista gringo, mientras el Ejército queda exhibido en esta entrevista como socio histórico y reciclable del narco.

Muerte política en cámara lenta

En cabina con Formula Noticias,el especialista en Seguridad, Víctor Hernández ,suelta la frase que ningún guinda quiere escuchar: “hoy es el inicio de la muerte política de Morena como movimiento político, como entidad jurídica”.

No habla de derrota electoral, habla de algo mucho más quirúrgico: que las entregas voluntarias de cuadros clave –como si fueran paquetes Prime rumbo a la Corte del Distrito Sur de Nueva York– abren la ruta para que el partido completo sea tratado como estructura de narcoterrorismo.

El punto fino es jurídico, pero el efecto es militar: el derecho antiterrorista de Estados Unidos no se diseña para pelear en tribunales, sino para asignar blancos a misiles Hellfire.

En ese lenguaje, lo que importa no es si en México el Código Penal reconoce el terrorismo o si la FGR dice que “no hay elementos”, sino si en Washington alguien ya puso la palomita de “objetivo militar legítimo” junto al nombre del cártel… y eventualmente del partido que lo cobija.

De partido de gobierno a ente colaborador del terrorismo

Mientras en la comentocracia guinda siguen repitiendo que “eso nunca va a pasar” porque son optimistas, aunque mal informados, en la otra orilla llevan años afinando la ingeniería legal para vestir a Morena con el traje de Foreign Terrorist Organization o (FTO), en versión “light”, como entidad de apoyo al narcoterrorismo.

Textos como el de Simón Levy, diseccionando 8 U.S.C. §1189, y los “Reporte Krame” del reconocido Ghaleb Krame insisten en lo mismo: la caja de herramientas ya existe, solo falta cerrar el nexo probatorio entre el partido y la maquinaria violenta de los cárteles.

El precedente es claro: si Washington pudo designar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) –una parte de un gobierno– como organización terrorista, técnicamente también puede hacer pasar a Morena de “partido oficial” a estructura sancionable por proteger y lubricar al narco.

Lo que hoy parece exageración de tertulia nocturna para el Morenismo oficial embriagado de poder en Mexico, podría convertirse en decisión ejecutiva si en los archivos del Departamento of Justice (DOJ) y la DEA ya juntaron suficiente basura: transferencias, pactos, omisiones deliberadas, gobernadores y secretarios de Seguridad funcionando como compliance officers del crimen organizado.

EU ya no litiga: caza

Hernández lo dice sin rodeos: para Estados Unidos el tema ya rebasó la esfera jurídica mexicana; la pretensión es resolver el problema con inteligencia, policías federales y fuerzas armadas propias.

La pista está en esos “ensayos generales” que ya vimos: narcolanchas reventadas frente a Acapulco, drones que se pasean sobre Valle de Bravo mientras aquí nos cuentan que “los pedimos nosotros”, y operaciones encubiertas que, según el propio analista, significan que México fue invadido hace un año sin necesidad de marines en las playas.

En la lógica de Trump y su círculo halcón –con planes públicamente discutidos para designar cárteles como organizaciones terroristas– el menú ya no es si se actúa, sino qué tan adentro del territorio mexicano se aprieta el gatillo: contra Rochamoya, contra Americo Villarreal,contra banqueros que lavan, contra empresarios que financian campañas guindas, o contra la estructura que hoy todavía firma como “partido Morena”.

Si ya designaste a los cárteles como terrorismo global y tienes de 20 a 40 actores políticos metidos hasta el cuello, la designación sistémica sale más barata que ir uno por uno: más eficiente, más escalable y, de paso, más rentable electoralmente en año de reelección en Washington.

Ejército: de “honor y lealtad” a proveedor histórico del narco

La parte más incómoda de la entrevista no es Morena, es el Ejército.

Hernández, exmilitar, lo plantea como quien confiesa un pecado ya sin culpa: dejó las Fuerzas Armadas cuando entendió que eran parte del problema, no de la solución, y que la complicidad con el narcotráfico no es desviación reciente, sino tradición institucional.

Ahí entra la anécdota del tío abuelo, el general Soto, recibiendo la orden desde Lomas de Sotelo de desaparecer un cargamento de cannabis que ya había pagado piso: no se reporta, no se registra, “aquí se lo fuman” hasta que no quede rastro en el papel.

Ese ejemplo resume la lógica: el Ejército como administrador y socio del negocio, no como muro de contención, con generales que pasan por cargos clave de contrainteligencia, de dirección de la Escuela Militar de Inteligencia, de secretarías de Seguridad estatales… y terminan abrazando a los chapitos.

Pedirle a estos mandos que “eviten la corrupción” en la Secretaría de Seguridad es, en palabras de Hernández, como pedirle a los ratones que no se roben el queso: la institución nació para depredar a la población mexicana, una banda armada con membrete de Estado disputando plazas y territorios.

Por eso Trevilla puede pasar de comandante de zona en Michoacán –no precisamente la Suiza de Latinoamérica– a secretario de la Defensa sin que nadie haga una auditoría real de su desempeño, mientras en la Marina florece otro negocio paralelo: el huachicol.

Guerra híbrida y negación guinda

En paralelo, los voceros del régimen siguen hablando “en lengua vernácula”, como si todo esto fueran incidentes aislados: que si Omar García Harfuch “pidió” el dron, que si Ernestina Godoy “sigue las carpetas”, que si Marcelo Ebrard “dialoga con Washington”.

Mientras tanto, lo que describe Hernández tiene nombre en la jerga de defensa: guerra híbrida contra México, una guerra que nunca se declara, pero infiltra, divide, desestabiliza y deja al país en manos de agencias extranjeras y de cárteles felices de administrar la ruina.

La brecha para la intervención ya se abrió: primero fueron operaciones clandestinas y unidades encubiertas; ahora, dice, estamos a semanas de saber si Estados Unidos decide que eso no basta y opta por agresiones militares directas contra capos, funcionarios, empresarios o banqueros socios del narco, sin pasar por el aval del Estado mexicano.

En ese escenario, Morena ya no es solo un partido: es el cascarón legal que se interpone entre Washington y una purga quirúrgica al aparato de seguridad y de gobierno mexicano; cascarón que, llegado el momento, puede ser declarado “ente colaborador del terrorismo” y tratado como tal.

Con informacion: FORMULA NOTICIAS/

2 responses to “«YA son OBJETIVOS MILITARES ?: ESPECIALISTA en SEGURIDAD INTUYE MUERTE POLITICA de MORENA como ENTE COLABORADORA del TERRORISMO»…y deja como palo de gallinero al ejercito.”

  1. Admin: detecte trafico sospechoso accediendo a este articulo repetidamente. Vale la pena que revisen las estadisticas de visitantes en el panel de administracion.

  2. GARANTIZADO/MORENA SERA DECLARADA EN BREVE COMO ORG.NARCOTERRORISTA Y AMENAZA PARA USA/ LO MISMO QUE LE PASO A LA GUARDIA REVOLUCIONARI DE IRAN/EL PROBLEMA DE LOS MORENARCOS ES QUE ESTAN TOREANDO A LOS GRINGOS AL SUR DEL RIO BRAVO///GARANTIZADO MORENA VA PA FUERA EN 2026.COMO ORG.NARCOTERRORISTA

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