La periodista Azucena Uresti escribe hoy para El Universal+,un interesante artículo titulado: «Quédate con q uien te trate como Morena a Rocha. ¿Y Américo y Durazo?», donde la comunicadora hace una disección de los últimos acontecimientos en cuanto hace a las acusaciones de Rubén Rocha Moya y Americo Villarreal,cuestionando el apoyo a cualquier costo.

Por qué de nuestro encabezado:

1) Defensa “a cualquier costo” no es retórica: es una secuencia de decisiones

No estamos afirmando lealtad en abstracto, sino describiendo un patrón observable:

  • Cierre de filas inmediato ante señalamientos internacionales (EE. UU.).
  • Reconfiguración del discurso presidencial: de prudencia diplomática a confrontación (“injerencismo”).
  • Movilización partidista (2,600 asambleas) no para gobernar, sino para defender a personajes cuestionados.
  • Ausencia deliberada del principal señalado (Rocha), sin explicación pública ni rendición de cuentas.

Esto permite sostener que no se trata de una defensa jurídica, sino política y estratégica, sin importar consecuencias.

2) El “costo político” ya está internalizado y asumido

Nuestro argumento se fortalece si observamos que el gobierno ya decidió pagar ese costo:

  • Se sacrifica la narrativa original de la 4T (primero los pobres, combate a la corrupción) por la protección de cuadros políticos.
  • Se convierte la crítica en traición (“antipatriota”), cerrando el debate público.
  • Se radicaliza el discurso, incluso a costa de la propia presidenta, que abandona su línea previa de moderación.

Esto no es improvisación: es una decisión consciente de priorizar lealtad sobre credibilidad.

3) El “costo económico” es una consecuencia directa, no hipotética

  • Tensiones con EE. UU. en un contexto donde la relación bilateral sostiene comercio, inversión y estabilidad.
  • Riesgo sobre el T-MEC, que impacta cadenas productivas y empleo.
  • Posibles sanciones, restricciones de visado y presión financiera a actores políticos.

El texto deja claro que estos riesgos existen y, aun así, no modifican la estrategia del gobierno. Eso sostiene tu tesis de “a cualquier costo”.

4) El “costo criminal” es el más delicado, pero también el más explosivo

  • Los señalamientos provienen de autoridades estadounidenses, no de adversarios políticos internos.
  • La reacción del gobierno no es investigar, sino blindar.
  • Esto envía un mensaje de tolerancia o encubrimiento frente a vínculos con estructuras criminales.

No necesitamos afirmar culpabilidad; basta señalar que la negativa a investigar frente a acusaciones graves ya implica un riesgo institucional.

5) “Ciudadanos como escudo humano”:

  • Se moviliza a la base social (asambleas, narrativa patriótica) para proteger a una élite política.
  • Se traslada el conflicto a la opinión pública: quien cuestiona es “enemigo de México”.
  • Se prioriza la defensa del poder sobre problemas reales: violencia, salud, pobreza.

En otras palabras: la ciudadanía es instrumentalizada para legitimar decisiones que no la benefician,la perjudican.

Nuestra tesis no es que “los defienden porque sí”, sino que:

  • Existe una red de protección política activada desde el poder presidencial.
  • Esa red está dispuesta a absorber costos políticos, económicos e incluso institucionales.
  • Y para sostenerla, utiliza a la ciudadanía como mecanismo de legitimación y presión.

Que dice y como lo cita AZUCENA:

«Pocas veces en la historia política reciente se ha visto una demostración de lealtad tan absoluta, disciplinada y dispuesta a ignorar cualquier costo político con tal de proteger a una sola persona.

¿Quién diría que Rubén Rocha Moya, maestro de educación básica hasta doctorado —según él mismo ha contado—, rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), gobernador de ese estado y uno de los hombres más cercanos a Andrés Manuel López Obrador, sería quien terminaría transformando de verdad a la llamada Cuarta Transformación? No fueron los desaparecidos. No fueron los asesinados. No fueron los enfermos que esperan medicamentos o atención médica. Tampoco los millones de mexicanos que siguen viviendo en la pobreza. Mucho menos la violencia que desde hace años mantiene secuestradas regiones enteras del país. Fue Rocha.

El mandatario (con licencia) de 76 años, originario de Badiraguato, logró exhibir las contradicciones de un movimiento que prometió ser diferente. Ante los señalamientos provenientes de Estados Unidos contra él y otros nueve funcionarios y exfuncionarios cercanos al poder político en Sinaloa, la reacción y la orden fueron claras: cerrar filas a favor de todos ellos.

La presidenta Claudia Sheinbaum, que durante meses insistió en la importancia de actuar con prudencia y cabeza fría frente a las tensiones con Washington, terminó colocándose en la posición más radical de Morena. El discurso cambió de tono. Tanto que su mensaje en el evento para celebrar sus dos años de gobierno giró en torno a criticar el “injerencismo estadounidense”. La discusión dejó de centrarse en los señalamientos y pasó a convertirse en una batalla patriótica donde cualquiera que cuestione la inacción del gobierno puede ser acusado de atentar contra la soberanía nacional.

La llegada de Ariadna Montiel a la dirigencia de Morena confirmó el viraje. Su primera gran tarea no será fortalecer al partido ni preparar elecciones. Será encabezar una gira nacional de 2 mil 600 asambleas para defender al movimiento y responder a las acusaciones que rodean a varios de sus integrantes.

Las amenazas de Donald Trump, el riesgo para la relación bilateral, las posibles repercusiones sobre el T-MEC y el impacto económico para millones de mexicanos pesan menos que la necesidad de proteger a un grupo político específico.

Mientras tanto, Rocha, quien desató la tormenta, permanece lejos del reflector. Apeló a su licencia, y a sabiendas de que perdió el fuero, no se le ha vuelto a ver en público. Lo mismo que Andrés Manuel López Obrador —artífice de este mal—, quien sigue escondido, y solo supimos de él recientemente por una fotografía en la que aparece con su hijo “Andy”, quien electoralmente no sobrevive sin su padre.

En el capítulo más reciente de esta trama, el periódico estadounidense Los Ángeles Times ha puesto sobre la mesa los nombres de dos gobernadores más: los morenistas Américo Villarreal (de Tamaulipas) y Alfonso Durazo (de Sonora), mismos que, según el periodista Steve Fisher, han sido privados ya de su visa y son investigados también por Estados Unidos.

Presidenta, trato de entender su postura, pero no puedo. ¿Qué es lo que la ata a ese lastre?

Con informacion: ELUNIVERSAL+/

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