La Secretaría de Hacienda básicamente salió al mercado internacional con la charola en la mano, pero no para pedir prestado “más”, sino para cambiar deudas incómodas por otras más llevaderas.
¿Qué hizo? Emitió un bono a 11 años: es como decir “préstenme hoy y les pago hasta 2037”, ofreciendo un interés de 6.25% para que suene atractivo. Además, reabrió otro pagaré todavía más largo (hasta 2056) con 6.75%. En total, levantaron unos 6,300 millones de dólares.
Ahora, lo importante: ese dinero no es para gastarlo en obras ni programas nuevos. Es para apagar deudas que ya venían encima, esas que vencen pronto (2027, 2028 y parte de 2029). Es el clásico movimiento de “pido una tarjeta nueva para liquidar la vieja antes de que me ahorque”.
Hacienda presume que esto no es más deuda. Técnicamente tienen razón… pero en la práctica sí es deuda reciclada: cambian pagos inmediatos por pagos más lejanos. Traducido: patean el balón hacia adelante para que no explote en los próximos tres años.
¿La buena? Se quitan presión a corto plazo y ordenan el calendario de pagos. ¿La realidad? Siguen debiendo, solo que con más tiempo para respirar.
El dato que sí presume músculo: hubo más interesados que dinero ofrecido (más de tres veces la demanda). Eso significa que, por ahora, los inversionistas todavía le creen a México y le prestan sin hacer demasiado drama.
En resumen: Hacienda no está dejando de deber… está refinanciando para no ahogarse pronto y ganar tiempo.
Con informacion: ELNORTE/




Deja una respuesta