La escena narcopolitica es simple y escandalosa: un gobernador en funciones, Rubén Rocha Moya, acusado en Nueva York de hacer mancuerna con el Cártel de Sinaloa y dos mas, Americo Villarreal de Tamaulipas y Alfonso Durazo de Sonora, investigados por «Huachicol,corrupción y ligas con el crimen organizado, mientras la Presidencia mexicana se indigna más por la “injerencia” de Washington que por la pestilencia de narcopolítica que sale de su propio patio.
No es un malentendido diplomático, es el retrato de un sistema que se acostumbró a convivir con el crimen organizado y ahora se ofende porque alguien afuera se atreve a decirlo en voz alta.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) June 29, 2026
«PROSTITUYERON el HUMANISMO: TIENE RAZON JEFE de la DEA y AMERICO se ACOSTO con el VIEJO NARCO MONCADA en la MISMA CAMA»… replicó modelo Sinaloa, votos por impunidad, lo confiesa en carta el capo del CDG. https://t.co/KE2JyiBFBl pic.twitter.com/Po2uDrFFrt
El gobernador bajo sospecha
La acusación federal en Estados Unidos no habla de chismes: describe una conspiración de diez funcionarios de Sinaloa —incluido el gobernador, un senador y un alcalde— para proteger operaciones del cartel, abrir la puerta al trasiego de droga y cerrar la de la justicia, a cambio de sobornos y apoyo electoral.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) May 8, 2026
"ESO es EFICIENCIA CORRUPTORA": "CHAPITOS RECLUTARÓN GENERAL que DIRIGIA ESCUELA MILITAR de INTELIGENCIA y CUARTETO de MANDOS de POLICIAS de CARRERA"…todos subieron como las palmas y todos van a caer como cocos.https://t.co/MO8VnT3xZR pic.twitter.com/6aEq2404ka
Rocha responde con el clásico libreto del político cercado: “carece de veracidad y fundamento” y todo se reduce, según él, a un intento extranjero por dañar la soberanía y al movimiento en el poder. El problema es que mientras él se declara víctima, los fiscales detallan pagos, favores y blindaje político al aparato criminal que lleva años sembrando muertos en su estado.
El gobierno federal y la comodidad de la duda
Claudia Sheinbaum, desde Palacio, elige el terreno más cómodo: cuestiona las pruebas de Estados Unidos y denuncia el supuesto uso “político” de las imputaciones, antes que admitir que tiene a un gobernador de su partido formalmente acusado por narco en una corte neoyorquina.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) May 28, 2026
“ASÍ PROTEGEN los SICARIATOS al JEFE: ECUACIÓN POLÍTICA MUESTRA que SHEINBAUM prefiere MORIR POLÍTICAMENTE antes que dejar que ROCHA EMPINE a AMLO en EE.UU y la DELATE a ELLA"…porque una cosa siempre lleva a la otra.… pic.twitter.com/k7yC7jsyyH
En lugar de marcar distancia, articular un mensaje de tolerancia cero y ordenar una investigación profunda, la respuesta es condicionar cualquier extradición a que Washington presente evidencias “claras”, como si el punto fuera defender a Rocha y no a la ciudadanía que vive secuestrada por la violencia. El discurso de la no injerencia extranjera se vuelve coartada perfecta: se agita la bandera nacionalista para no mirar de frente el hecho de que el narco se sienta a la mesa con el poder político, y que Sinaloa no es una excepción sino un síntoma.
La relación con EE UU al límite
Para Estados Unidos, esto no es un capricho diplomático: es la acusación contra un gobernador en funciones por proteger a la facción de Los Chapitos mientras toneladas de droga cruzan la frontera.
Para México, la narrativa oficial intenta reducirlo a un exceso de Washington, una presión del gobierno de Trump que raya en el abuso, pero convenientemente omite que la imputación ya pasó por gran jurado y se tradujo en solicitud de arresto y extradición. La relación bilateral entra en un punto de quiebre no tanto por la dureza del norte, sino porque el sur no puede —o no quiere— explicar por qué un gobernador morenista aparece descrito en una acusación de narco como parte del engranaje, no como víctima.
Soberanía, narcopolítica y simulación
En el discurso se defiende la soberanía; en la práctica se protege a un político bajo sospecha mientras se insiste en que todo se aclarará “en su momento oportuno”. Se duda de testigos anónimos y se ridiculizan fotos de hojas arrugadas con supuestos pagos, pero nadie en el poder se atreve a decir con todas sus letras que si hay un gobernador negociando con el narco, el problema no es Estados Unidos, es México.
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— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) June 29, 2026
«PURO CONTROL CRIMINAL PURO: el CRIMEN ORGANIZADO NO se INFILTRÓ en el GOBIERNO de MORENA, se SENTÓ en la SILLA»… les abrieron las puertas y las ventanas de par en par.https://t.co/IestNha38o pic.twitter.com/HpceHgfYre
La narcopolítica no se erradica con comunicados patrióticos ni con la indignación selectiva ante el vecino incómodo; se enfrenta desmontando pactos locales de impunidad, empezando por los que hoy mismo ocupan oficinas y firman documentos con el escudo nacional en la pared.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ZEDRIK RAZIEL/
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