Nueve detenciones y un arsenal asegurado son una buena foto para el boletín. La historia completa, sin embargo, empieza cuando también caen los eslabones de la cadena que hacen posible el negocio: funcionarios que miran hacia otro lado, policías que escoltan, militares que filtran o desvían armamento y políticos que administran silencios.

Porque no basta con detener a la hija y a la pareja del presunto jefe regional; falta explicar cómo una carabina CX-05 —la “Serpiente de Fuego” fabricada para uso del Ejército— terminó como utilería de fiesta en manos de la presunta hija de “Tío Lako”.

No es una anécdota pintoresca ni una selfie excéntrica: es la imagen obscena de un Estado cuya fuerza de fuego, al parecer, puede cruzar de un cuartel a una pista de baile con demasiada facilidad.

El operativo en Tanhuato y Ecuandureo podrá decomisar vehículos, ametralladoras, explosivos, droga y chalecos; pero la verdadera red no se desmonta mientras se capture al brazo visible y se deje intacta la mano institucional que entrega información, brinda protección o permite que el arsenal oficial acabe decorando el narcoespectáculo. La “Serpiente de Fuego” no llegó sola: alguien debió abrirle la puerta.

Con información: ELNORTE/

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