A 75 metros de la Guardia Nacional en Tijuana, o a 500 metros de un campamento y retén del Ejército en Sinaloa, el mensaje es el mismo: para matar en México no hace falta esconderse; basta con calcular qué tan cerca quieres hacerlo de quienes supuestamente llegaron a impedirlo.

A 75 metros o a 500, la distancia ya parece un dato de utilería: el crimen no sólo mata, también escenifica su desafío frente a un Estado uniformado que, demasiadas veces, funciona como paisaje.

En Playas de Tijuana, Narciso Alemán Díaz fue asesinado frente a su domicilio, a plena luz del día y a escasos 75 metros de una estación de la Guardia Nacional. No fue un crimen en la sierra, ni en una brecha abandonada, ni en algún rincón fuera del radar: ocurrió entre comercios, tránsito, cámaras y presencia federal. Hubo disparos, una pausa y, según el relato de su hijo, el agresor regresó para rematarlo. La cercanía de la Guardia Nacional no alcanzó ni para incomodar a los sicarios.

En Sinaloa, la lógica fue igual de brutal: levantar y matar a personas a unos 500 metros de un campamento y un retén militar. Setenta y cinco metros, quinientos metros… da lo mismo cuando el uniforme se vuelve parte del decorado y la delincuencia organizada actúa como si tuviera permiso, horario y carril exclusivo.

Porque eso es lo verdaderamente obsceno: no se trata sólo de homicidios; se trata de ejecuciones convertidas en mensajes. El criminal no mata lejos de la autoridad: mata cerca para dejar claro que la autoridad puede estar armada, acampada, patrullando o tomándose la foto, pero no necesariamente manda.

La Guardia Nacional y el Ejército aparecen entonces como esos anuncios espectaculares de “seguridad”: grandes, visibles, caros y perfectamente inútiles para quien ya decidió jalar el gatillo. El Estado presume presencia; el crimen presume impunidad. Y entre una cosa y otra, los muertos terminan poniendo la distancia exacta entre el discurso oficial y la realidad: 75 metros, 500 metros o simplemente unos cuantos pasos.

Con información: ZETA TIJUANA/SEMANARIO/

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