El mas reciente parte de guerra publicado por Noroeste ayer 5 de octubre y actualizado al día 4, ofrece una base contundente para cuestionar la eficacia de la estrategia de seguridad en Sinaloa: 38 muertes violentas en una semana, un aumento de 9% frente a la anterior y casi cuatro mil homicidios acumulados desde septiembre de 2024. La crítica más difícil de rebatir no es que las autoridades “no hacen nada”, sino que la actividad que reportan no ha conseguido contener una violencia que lleva más de dos años.

El parte de guerra

El balance comprende del 9 de septiembre de 2024 al 4 de octubre de 2026. Estos son los saldos que publica el periódico, con sus promedios diarios:

IndicadorAcumuladoPromedio diario publicadoLo que permite cuestionar
Homicidios dolosos3,9525.2La capacidad de proteger la vida
Personas privadas de la libertad4,4335.9La capacidad de impedir que las personas sean sustraídas
Vehículos robados12,62916.7La capacidad de contener un delito persistente
Personas detenidas4,0185.3La diferencia entre actividad policial y resultados de seguridad
Personas abatidas212No indicadoLa necesidad de evaluar los operativos más allá de su saldo letal

Los acumulados y promedios proceden del balance de Noroeste ; la última columna es una lectura editorial de esos indicadores.

La crudeza está en la convivencia de las cifras: 4,018 personas detenidas no han impedido que, en el mismo periodo, se acumulen 3,952 homicidios y 4,433 privaciones de la libertad en una entidad que, como Tamaulipas, campeona nacional de la barbarie , desaparecer casi siempre equivale a morir.

Eso no vuelve inútil cada detención; vuelve insuficiente presentar las detenciones, por sí solas, como demostración de que la estrategia funciona.

La semana tampoco da tregua

El informe cierra la semana con 38 muertes violentas, 9% más que la anterior. El domingo 4 de octubre registra cuatro homicidios y, por separado, el hallazgo de un cuerpo. La distinción importa: encontrar un cadáver ese día no demuestra que la muerte haya ocurrido durante esa misma jornada.

El promedio móvil de siete días llegó a 5.4 asesinatos diarios. Para los primeros cuatro días de octubre, Noroeste contabiliza 20 muertes violentas, un promedio de cinco por día con proyección de 155 al cierre del mes.

El último corte no muestra contención en la comparación semanal; muestra un repunte. No hace falta convertir una semana en explicación de toda la crisis para reconocer que ese resultado contradice cualquier celebración de una pacificación ya conseguida.

Operativos no equivalen a seguridad

La información puntual de Noroeste permite advertir dos cosas que suelen confundirse: actividad y eficacia.

  • Detener personas acredita intervención policial; no acredita, por sí solo, una reducción de los homicidios.
  • Reportar personas abatidas describe un saldo de los operativos; no demuestra que se haya desarticulado la capacidad de los grupos para seguir agrediendo.
  • Acumular acciones no sustituye el resultado que importa a la población: dejar de ser asesinada, privada de la libertad o despojada de su vehículo.

Aplicada al balance, la crítica es precisa: hay miles de detenciones y, simultáneamente, miles de víctimas. El propio informe identifica los homicidios, las privaciones de la libertad y el robo de vehículos como las tres violencias más relevantes del periodo.

La estrategia no puede calificarse únicamente por lo que captura; también debe responder por lo que no consigue impedir.

Con información: NOROESTE/

Deja un comentario:

Descubre más desde ValorTamaulipeco

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo