La disciplina militar ya tiene redacción para la era del algoritmo: antes de subir información oficial a redes, compartirla por medios digitales o difundirla mediante herramientas de inteligencia artificial, hay que conseguir la autorización correspondiente. Así lo establece el nuevo Código de Conducta de la Secretaría de la Defensa Nacional. El teléfono podrá ser inteligente, pero no tiene mando.

La disposición tiene envoltura tecnológica y una lógica que suena bastante menos novedosa: la información institucional no sale porque a alguien se le ocurrió publicarla. Sale con permiso. El código incluye expresamente los canales digitales y la inteligencia artificial entre los medios sujetos a esa autorización. Hasta el chatbot tendrá que cuadrarse, por decirlo en lenguaje de cuartel.

La imagen también lleva uniforme

El documento pide al personal “evitar desprestigiar la imagen institucional” de la Defensa mediante sus dichos, acciones e interacciones con la población en redes sociales o medios digitales. No basta con cuidar lo que se comunica oficialmente: también se establece una obligación de proteger la reputación de la dependencia. La imagen institucional, al parecer, también pasa revista

Conviene precisar el alcance, sin inflar el encabezado: la nota no describe una prohibición general de tener redes sociales ni de utilizarlas. Lo que reporta es una restricción a la difusión de información oficial o institucional sin autorización, acompañada de una regla para evitar el desprestigio de la Secretaría. No es lo mismo prohibir el teléfono que ponerle cadena de mando a lo que se publica.

Devoción infalible y corrupción fuera

El código también exige una devoción “sincera, voluntaria e infalible” hacia la nación, profesionalismo y prioridad del interés público sobre los intereses particulares. Además, llama a contribuir a la erradicación de la corrupción. En el papel, el paquete viene completo: lealtad sin titubeos, conducta impecable y nada de anteponer el beneficio propio.

Las disposiciones son obligatorias para quienes desempeñan un empleo, cargo o comisión en la Defensa, en todos los niveles jerárquicos, incluido el personal eventual y quienes reciben honorarios asimilados a salarios. Para prestadores de servicio social, practicantes y otras personas que colaboran sin ser servidoras públicas, el documento funciona como orientación de conducta.

Cuidar la institución también implica denunciar

El general secretario Ricardo Trevilla Trejo recuerda que existe un Comité de Ética y señala el deber de denunciar las conductas que transgredan los principios aplicables. Ahí está la parte que no debería perderse entre tanto cuidado de la imagen: el propio código también exige señalar las faltas, pero no en las redes.

Con información: ELUNIVERSAL/ Redes/

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