En Nuevo Laredo, el crimen organiZado no necesitaba esconder todos sus negocios: algunos hasta anunciaban buffet de 149 pesos, cortes finos, carreras de caballos y ambiente “100 por ciento familiar”. Según la información del Departamento del Tesoro de Estados Unidos retomada por El Financiero, La Molienda no era solamente un lugar para desayunar: generaba ingresos para Zetas del Cártel del Noreste mediante el cobro de entradas a competidores y espectadores de su hipódromo. El negocio tenía pista, comensales y promoción en redes. La discreción, por lo visto, no venía incluida en el menú.

La estampa sería una caricatura si no retratara un problema tan serio: mientras la propaganda ofrecía carne asada y diversión, un habitante entrevistado por el diario resumía otra experiencia del lugar: “Si no tienes por qué pasar por allí es mejor no hacerlo”.

Unos llegaban a las carreras; otros preferían no acercarse. Dos maneras de habitar una misma ciudad, separadas por algo bastante menos inocente que el precio de entrada.

El Financiero, en la nota de Perla Reséndez publicada el 17 de octubre de 2026, recoge que la OFAC atribuyó la operación del establecimiento tambien sancionado en Abril por EE.UU a Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40; a su hermano Óscar Omar, el Z-42, y a sus socios,asi como al abogado Juan Pablo Penilla,ex-asesor del gobernador de Morena Americo Villarreal.

También reporta que las apuestas sobre las carreras podían realizarse desde el Casino Centenario. No se trataba, según ese señalamiento, de una ocurrencia gastronómica: era una estructura de negocios vinculada con los ingresos del cártel.

De la pista de caballos al despacho del poder

Aquí entra el antecedente que vuelve políticamente explosiva la historia. El 10 de enero de 2023, Juan Pablo Penilla, quien también fue abogado del Mayo Zambada, recibió un nombramiento como asesor de Américo Villarreal.

Esto ocurrió cuando Penilla aún mantenía el control del cártel como intermediario del Z-40 y el Z-42,quienes conservaban privilegios en una cárcel federal en México —incluso la gobernaban— y el abogado les frenaba su extradición mediante truculencias jurídicas desde hacía más de 12 años.

En esta misma publicación se reprodujo un fragmento de un informe de la Marina, atribuido a información de Milenio, según el cual Héctor Luna Luna, el Tory, declaró después de su captura que el Z-40 mantenía el control de operaciones delictivas desde prisión mediante sus abogados, entre ellos Penilla.

Aqui el problema no son los chilaquiles de La Molienda. Es la impunidad que se vuelve paisaje: negocios que se anuncian, vecinos que se apartan y autoridades obligadas a explicar qué vieron, qué investigaron ,qué dejaron pasar y por qué les dio contratos.

Cuando el poder institucional se demora, el criminal gana tiempo. Cuando se coaliga, le entrega algo todavía más valioso: la posibilidad de hacer negocios sin tener que esconder la mesa.

Con información: EL FINANCIERO/

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