En Reynosa, Tamaulipas, la tranquilidad no se puede decretar por boletín de Américo Villarreal o el General Arturo Pancardo. En septiembre de 2026 y en el mas reciente reporte del INEGI, el 80.3% de la población adulta consideró inseguro vivir en la ciudad: ocho de cada diez. Culiacán registró 81.6% e Irapuato, 90.5%. La frontera tamaulipeca quedó apenas a 1.3 puntos porcentuales de la capital sinaloense. Vaya compañía para salir a presumir paz.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicada por el INEGI ayer 23 de octubre, permite poner las cosas en su sitio: Reynosa no necesita encabezar la lista para exhibir un problema mayúsculo que comparte con ciudades vecinas.
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— thepunisher (@thepuni26470896) October 25, 2026
Su percepción de inseguridad superó por 22.2 puntos porcentuales el resultado conjunto de las 91 áreas urbanas estudiadas, que fue de 58.1%. Mientras el indicador general quedó por debajo de seis de cada diez adultos, en Reynosa alcanzó a ocho. No es una diferencia para esconder debajo del templete humanista y transformador.
#cdmx #cdvictoria #reynosa #tampico «FISCAL y GENERAL ARGUENDEROS: BAJO un BRUTAL REZAGO y la CIFRA NEGRA de GENTE que NO DENUNCIA,PRESUMEN MENOS DENUNCIAS en TAMAULIPAS»…de lo que ocurre en la calle, mucho NO consigue entrar al expediente. https://t.co/oQmSvbOXf1
— Valor Tamaulipeco (@VaxTamaulipas) October 24, 2026
Bajó el indicador; no llegó el paraíso
Hay una mejoría y sería tramposo escamotearla: entre junio y septiembre, la percepción de inseguridad en Reynosa descendió de 86.6 a 80.3%, una reducción de 6.3 puntos porcentuales. Pero mejorar desde un nivel tan alto no equivale a resolver el problema. Una cosa es bajar el termómetro y otra pretender que el paciente ya está para correr un maratón.
Aunque los avances son intermitentes y parecen más pose temporal que una actitud persistente si consideramos que en marzo de 2025, la cifra estaba en 74.1%. Es decir, las acciones emprendidas por el gobierno de Americo Villareal , más que paliar la crisis, parecen haberla exacerbado.

La comparación con Culiacán resulta incómoda precisamente por su cercanía numérica: 80.3 frente a 81.6%. Irapuato quedó más arriba, con 90.5%, y encabezó la medición de septiembre. No son porcentajes idénticos ni acreditan que las tres ciudades padezcan las mismas dinámicas criminales; sí muestran que una enorme mayoría de sus habitantes adultos comparte una respuesta: considera inseguro vivir donde vive.
En cuanto hace a la confianza —mucha o alguna— en el gobierno municipal pasó de 35.6 a 52.3% entre marzo y septiembre. Son indicadores distintos, con periodos distintos: pueden mejorar las evaluaciones institucionales y, al mismo tiempo, persistir una percepción de inseguridad abrumadora. Y se entiende: la seguridad está en manos del estado y la mayoría de servicios, en manos de ayuntamientos.
Con información: PROCESO/ ENSU 2026/INEGI




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