En Reynosa, la Guardia Estatal del gobierno de Américo Villarreal tiene una explicación pendiente: ¿cómo un operativo con cuatro detenidos terminó, según la denuncia, con uno solo presentado ante la autoridad ministerial y los otros tres en libertad? Porque una cosa es detener y otra, muy distinta, convertir la patrulla en ventanilla de resoluciones a conveniencia.

Los señalamientos difundidos en redes apuntan a presuntas irregularidades en un procedimiento realizado en la colonia Granjas Económicas del Norte en Reynosa, donde elementos estatales aseguraron un automóvil Marca Kia de color negro que presuntamente contaba con reporte de robo.

El asunto no acabó en el vehículo. Según la información divulgada, también fue localizado parte del «Kit Narco»:

  • 11 dispositivos de radiocomunicación.
  • Cuatro teléfonos celulares y una tableta.
  • Cartuchos útiles de calibres .223, 9 mm y 7.62×39.

Con ese hallazgo de por medio, la pregunta resulta inevitable: ¿qué ocurrió con los cuatro hombres inicialmente detenidos?

LA EXPLICACIÓN: «NOMÁS IBAN PASANDO»

De acuerdo con la denuncia, únicamente uno fue presentado ante la autoridad ministerial. Los otros tres, señalados en esa misma versión como presuntos «encargados» o «centrales» del Cártel del Golfo, habrían sido liberados.

¿La explicación atribuida al reporte inicial? Que los tres solamente caminaban por el lugar y habían sido confundidos durante el operativo.

Qué conveniente desenlace: de detenidos a simples transeúntes, con una explicación que los mandos tendrían que documentar, no pretender que se acepte por acto de fe. Si efectivamente hubo una confusión, que exhiban los registros y expliquen cómo la determinaron. Si no la hubo, la pregunta es todavía más grave: ¿quién decidió dejarlos ir y por qué?

La propia denuncia refiere inconformidad entre elementos operativos que piden investigar a sus superiores. El señalamiento, por tanto, no es menor: apunta a posibles decisiones de mando que habrían alterado el desenlace del procedimiento.

GENERAL PANCARDO: FALTAN EXPLICACIONES, NO PALMADITAS

Al general secretario Pancardo y al gobierno de Américo Villarreal les corresponde aclarar quién ordenó las presuntas liberaciones, qué quedó asentado en el informe y cómo se documentó la relación —o la ausencia de ella— entre cada detenido, el vehículo y los objetos asegurados.

Porque asegurar radios y cartuchos no despeja las dudas sobre un operativo en el que, según lo denunciado, tres detenidos terminaron libres sin ser presentados ante la autoridad ministerial.

La sospecha de una actuación deliberada para favorecerlos exige investigación, no maquillaje. Y la diferencia entre corregir una detención equivocada y dejar ir a alguien por consigna no se resuelve con un «iban pasando»: se acredita con registros, responsabilidades y una explicación verificable.

Con información: REDES/

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