En la taquería de Morena se acabó la salsa de la unidad y empezó el reparto de platos rotos. La candidatura de la reciclada y «tatemada» Clara Luz Flores a la gubernatura de Nuevo León cayó como una orden atravesada en la garganta de Tatiana Clouthier: la exaspirante no solo rechazó el guiso; acusó al partido de servir traición con tortilla de transformación.
Citlalli Hernández fue a Monterrey a intentar bajarle al fuego. Pero la reunión con Clouthier no apagó el comal: después del encuentro, Tatiana salió a una entrevista radiofónica con el cuchillo afilado y una frase que dejó la cocina guinda oliendo a pleito:
“No puede ser que hayamos trabajado por concientizarnos entre nosotros mismos y nos quieran vender un taco que viene con carne podrida”.
El reclamo llevaba nombre y apellido: Clara Luz Flores. Según Clouthier, la candidata tiene “los más altos negativos” entre quienes participaron y es “la antítesis” de la transformación que buscan. Nada de ponerle más cilantro para disimular: “No nos puede representar una persona con ese perfil”.
Y ahí está el taco atorado: una cosa es exigir cuentas sobre cómo se eligió el relleno y otra proclamarse dueña del menú. La dirigencia sirve su decisión envuelta en encuestas; la inconforme pretende devolver el plato en nombre de todo el movimiento. La tentación autoritaria no desaparece por cambiar de lado del mostrador: también asoma cuando alguien convierte su desacuerdo en un veto colectivo.
Tatiana aseguró que el berrinche —perdón, la inconformidad— no era por haberse quedado sin orden:
“Esto no es Tatiana, esto es un movimiento que se siente traicionado por el partido que pone al frente a alguien que no cumple con los mínimos”.
Para sacar el pleito de la cocina, convocó a un “inicio de gira” de Todos Con Conciencia, a las 18:00 horas, en una plaza casi frente a la sede estatal de Morena, en el centro de Monterrey. El puesto alterno, prácticamente enfrente de la taquería oficial.
El rompimiento ya tiene ingredientes: candidatura disputada, acusaciones de traición y convocatoria propia. Lo que el texto no permite comprobar es si las encuestas respaldan la orden de la dirigencia o cuántos militantes comparten el rechazo de Clouthier.
Por lo pronto, en Morena todos presumen que el pueblo manda, pero a la hora de repartir las candidaturas cada quien quiere agarrar las pinzas. El dedazo es una delicia mientras te sirve a ti; cuando le llena el plato a otro, entonces sí: que venga Salubridad, que la carne está podrida.
Con información: ELNORTE/
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