Américo Villarreal Anaya, aun gobernador de Morena en Tamaulipas, tiene un problema que no se arregla repitiendo “humanismo” frente al micrófono: en el ranking de México Elige correspondiente a octubre de 2026, aparece en el lugar 24 de 32 mandatarios evaluados, con 40.4% de aprobación. Ocho posiciones por debajo de donde estaba el mes anterior. La transformación, al menos en esta tabla, viene en reversa.

El mandatario continúa, como ya se le hizo vicio, en la parte baja de la clasificación, pero ahora cae del puesto 16 al 24. Su aprobación pasó de 44% en septiembre a 40.4% en octubre: perdió 3.6 puntos porcentuales en un mes. No es lo mismo conservar una mala posición que desplomarse ocho escalones para llegar a ella.

El historial: trece mediciones y ninguna mayoría

La serie presentada abarca de octubre de 2025 a octubre de 2026. En ninguno de esos trece registros Villarreal alcanza 50% de aprobación. Su mejor cifra es 44.7%; la peor, 25.4%. Es decir: ni siquiera en su punto más favorable consigue que la mitad de los consultados apruebe su gestión. Mucha solemnidad transformadora para una aprobación que no logra cruzar la mitad del tablero.

El recorrido, mes por mes, permite desmontar cualquier relato de ascenso sostenido:

MesAprobaciónVariación frente al mes anterior
Octubre de 202525.4%—
Noviembre de 202531.3%+5.9 puntos
Diciembre de 202538.8%+7.5 puntos
Enero de 202644.7%+5.9 puntos
Febrero de 202642.3%−2.4 puntos
Marzo de 202643.6%+1.3 puntos
Abril de 202635.3%−8.3 puntos
Mayo de 202641.1%+5.8 puntos
Junio de 202629.0%−12.1 puntos
Julio de 202633.4%+4.4 puntos
Agosto de 202638.1%+4.7 puntos
Septiembre de 202644.0%+5.9 puntos
Octubre de 202640.4%−3.6 puntos

*Porcentajes y variaciones expresadas en puntos porcentuales y calculadas a partir de esos valores.

Hay recuperación respecto del inicio de la serie: octubre de 2026 está 15 puntos por encima de octubre de 2025. Ocultarlo sería hacer propaganda al revés. Pero tampoco hay un despegue consolidado: después del máximo de enero vienen retrocesos, rebotes y un batacazo en junio, cuando pierde 12.1 puntos frente a mayo. La recuperación posterior vuelve a interrumpirse en octubre. El comportamiento se parece menos a una marcha triunfal que a un elevador con fallas.

En castellano: el discurso no alcanza

¿En qué se traduce esta presunta “mediocridad humanista y transformadora”?

En algo menos adornado: según esta medición, la gestión de Villarreal no consigue aprobación mayoritaria y ocupa el noveno lugar contando desde abajo. Tiene a 23 mandatarios por encima y solamente a ocho por debajo. El adjetivo “humanista” podrá lucir impecable en una mampara; en esta clasificación no funciona como certificado de buen gobierno.

La distancia también incomoda: Mauricio Kuri gobernador panista de Queretaro encabeza el listado con 68.2%, frente al 40.4% de Villarreal. Son 27.8 puntos de diferencia. Y el argumento partidista tampoco resuelve el expediente: el mismo ranking coloca a los morenistas Eduardo Ramírez, de Chiapas, y Javier May, de Tabasco, en los lugares cuarto y quinto, con 58.9% y 55.2%, respectivamente. Aquí, llevar el mismo color no produce la misma evaluación.

No hace falta inventarle cargos al porcentaje para que resulte políticamente incómodo: trece mediciones sin alcanzar 50%, una caída mensual de 3.6 puntos y ocho posiciones perdidas en la clasificación.

Para el gobernador de la transformación, la pregunta ya no es cuántas veces puede pronunciar “humanismo”, sino por qué ese discurso sigue sin convertirse en una aprobación mayoritaria entre los consultados. El membrete promete transformar; la tabla exige explicar resultados.

Con información: MEXICO ELIGE/

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